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domingo, 12 de agosto de 2018

Solución altruista para los conflictos grupales, pareja, família, laboral, política...

Introducción

La sociedad se organiza en grupos: familias, equipos de trabajo, comunidades de vecinos, asociaciones y clubs, partidos políticos ... Muchas de las decisiones que se toman en la sociedad son pues decisiones de grupos, y frecuentemente son decisiones difíciles debido a la diversidad de puntos de vista, opiniones e intereses contrapuestos, la cual cosa genera múltiples conflictos a todos los niveles. En este post analizamos la fuente de los conflictos y mostramos un posible camino para minimizarlos.

Decisiones en grupo

En la vida nos encontramos continuamente con situaciones que necesitan ser atendidas, pero no está claro como hacerlo, no son situaciones simples, sino que tienen muchos matices y muchas posibles lineas de actuación; esto es así tanto si la situación es estrictamente personal como si afecta a un grupo de personas, pero lógicamente en este último caso todavía se complica más el asunto, pues hay que añadir a la complejidad de la situación a resolver los diversos puntos de vista e intereses particulares de los miembros del grupo, y es a estas a las que dedicaremos lo que sigue. Los grupos pueden ser desde una pareja, pasando por una familia, hasta grandes grupos que, por imposibilidad física de reunirse todos, delegan las decisiones en representantes: sindicales, portavoces, delegados, políticos electos ...

Entonces, dada una situación conflictiva en grupo, entendiendo por tal aquella que nos llama a tomar decisiones para afrontarla, pero las posibilidades son diversas, y además no hay acuerdo sobre cuál es la más conveniente, se produce un conflicto de intereses (cada cual mira principalmente por sí mismo), o bien un conflicto de pareceres (no hay coincidencia sobre cual es la solución ideal, técnicamente hablando) o bien ambos a la vez. Nos centraremos en los conflictos de intereses grupales, pues los conflictos técnicos se resuelven con simplemente con más conocimiento sobre el tema. 

Estos conflictos grupales de intereses se resuelven en la práctica, a nuestro juicio, de cuatro formas bien distintas:
  1. por la fuerza,
  2. por el consenso centrado en satisfacer lo mejor posible a todos los intereses,
  3. por el sacrificio voluntario de algunos intereses particulares al bien común,
  4. por el sacrificio voluntario de todos los intereses particulares, buscando un consenso centrado.
La propuesta que hacemos es que estas cuatro formas de solución están ordenadas de peor a mejor, siendo la última la única que se puede considerar realmente la solución, y no siendo de hecho una solución en absoluto la primera.

Nivel 1: solucionar un conflicto por la fuerza

Obviamente el más primitivo de todos los medios, heredado directamente de la Naturaleza, pero que sigue usándose habitualmente en las sociedades, con diversos matices. Simplemente se impone la opinión del más fuerte, ignorando las otras voces e intereses. Los regímenes autoritarios están ahí, pero también en democracia se impone muy frecuentemente la opinión de la mayoría sobre las minorías, o se impone una ley impopular usando la fuerza pública; a nivel de grupos más reducidos, se fuerza una negociación laboral presionando con huelgas y piquetes, o se toman decisiones familiares sin dejar opinar a los hijos/as.  Las decisiones tomadas usando la fuerza benefician al que las ha tomado unilateralmente, y pueden ser perjudiciales en diverso grado para los demás, que se verán obligados a acatarlas; por ello, la "solución" tomada no es de hecho ninguna solución al conflicto sino más bien una vía de escape de solucionarlo: 'como es complicado satisfacer a todos los implicados, simplemente no lo hago, y me limito a satisfacer mis necesidades y/o deseos'. Es simple, y sólo se necesita tener la fuerza necesaria para imponerse, ya sea por mayoría de votos o por la violencia física.

Nivel 2:consenso centrado en satisfacer lo mejor posible a todos

En política seria el denominado "centrismo"; se escuchan todas las opiniones y se intenta encontrar una solución que en la medida de lo posible satisfaga parcialmente o totalmente cada una. Esta es una auténtica forma de solucionar conflictos, a diferencia de la forzada, pero presenta el gran problema de la complejidad: a menudo resultará imposible satisfacer lo suficiente a cada grupo de opinión para que la solución realmente merezca el nombre, incluso corremos el riesgo de que  todos los grupos de interés queden insatisfechos. Y es que lo habitual es que sea imposible contentar a todo el mundo pues hay intereses contrapuestos irreconciliables. Hay que destacar también que, en la práctica, a menudo se presenta más de un modo de solución simultáneamente, por ejemplo, aplicar la fuerza, pero como no se tiene la suficiente para resolver el conflicto, usar también el consenso, siendo la fuerza un medio para conseguir forzar el consenso hacia posiciones favorables; este seria el caso de una huelga laboral agresiva, con grave perjuicio de la ciudadanía en general (controladores aéreos, transporte público, recogida pública de residuos ...), usando esta capacidad de dañar como medio para forzar acuerdos favorables a grupos concretos.

Nivel 3:sacrificio voluntario de algunos intereses particulares al bien común

Cuando una persona, o un grupo, se siente parte de un grupo mayor, y pone por delante de su satisfacción personal el bien del conjunto, se puede renunciar al beneficio directo personal a cambio del beneficio indirecto grupal. Es por tanto una forma potente de resolver conflictos de intereses: se logra la satisfacción personal a través del servicio al grupo en conjunto; para que realmente funcione, es necesaria una predisposición genuina, pues si se hace meramente para quedar bien, para parecer desprendido, comprometido con el grupo, inegoísta, etc, pero por dentro queda la sensación de estar perdiendo algo si recibir la compensación que se cree necesaria, a la larga el conflicto resurgirá, pues de hecho nunca se solucionó, sólo se hizo ver que era así. Es pues una solución noble y eficaz, pero exige una autenticidad en la entrega personal por el bien común. Si realmente hay esta autenticidad, no se puede perder, pues cuando se ve a los demás componentes del grupo por los que te has sacrificado gozar  de la solución adoptada, tu también gozas de su gozo. De hecho, hay evidencias científicas de que es una excelente forma de ser feliz, el mirar el bien de la comunidad de forma desprendida de uno mismo, resultando más gozo que el conseguido meramente haciendo lo que te conviene sólo a ti, que es la base del altruismo. 

Nivel 4: sacrificio voluntario de todos los intereses particulares, buscando un consenso

Llegamos a la mejor forma de solucionar conflictos, en la que todos los miembros del grupo asumen la actitud altruista que hemos visto en el párrafo anterior: nadie quiere "salirse con a suya", sino que todos quieren por encima de todo el beneficio del grupo. Al ser una actitud compartida, se vuelve a hacer necesario el consenso, para encontrar los puntos y grados exactos de sacrificio de cada individuo para le bien común. Al obrar así, no sólo se vive el gozo de ver de como tus decisiones mejoran la vida de los demás, sino que también ves como los demás quieren lo mejor para ti, de forma que se gana por partida doble, independientemente de la solución pactada. Claro está que estamos hablando sólo de la parte emocional, es perfectamente posible pactar una solución muy bien consensuada pero que técnicamente no sea buena, en cuyo caso se habrá de ajustar. 

Ser altruista no anula al individuo

Conviene diferenciar muy bien la actitud altruista respecto a la toma de decisiones en grupo del anularse uno mismo como individuo autónomo y entregarse a un grupo; la primera se refiere a renunciar a un bienestar personal en aras de un bienestar grupal, la segunda se refiere a renunciar a pensar por uno mismo y aceptar la ideología del grupo, que normalmente tendrá un líder ideológico. No tiene nada que ver una cosa con la otra: el altruista sigue siendo un individuo que piensa por su cuenta, y conscientemente decide ser altruista en relación a ciertos temas grupales, por que sabe que en realidad todos salen ganando, pero en todo momento mantiene su autonomía y libertad. La entrega de la voluntad personal a un grupo en cambio supone una merma de libertad, que aunque es voluntaria, no deja de ser lo que es.

El papel de la educación

Las mejores soluciones a los conflictos grupales exigen, como hemos visto, una predisposición a buscar el bien común antes que el personal, esto es, una actitud altruista. Esta actitud "no viene de serie" en las personas, más bien al contrario, nuestra naturaleza básica animal, orientada a la supervivencia, se activa fácilmente en frente de situaciones en dónde se ven posibles pérdidas personales, y nos ponemos en modo defensivo de nuestros intereses, en mayor o menor grado, dicho de otro modo, pasamos al nivel 1 de "solución de conflictos", el de la violencia, que puede ser de baja intensidad, implícita, pero no deja de ser un querer imponernos por nuestro beneficio personal. Es pues una actitud que se ha de adquirir, que se puede adquirir a través de una educación en los valores de la pertenencia a grupos, a familias o a la sociedad en conjunto. Pero la educación sigue siendo mayoritariamente individualista y competitiva: desde prácticamente antes de la pubertad la persona se enfrenta sola a un currículum de contenidos que ha de superar vía exámenes individuales, de los que obtiene una calificación numérica con la cual se le compara con los demás, para ver si está por encima o por debajo de la media, y si cumple con los requisitos mínimos. Claramente esta educación es muy buena para llenar el intelecto de contenidos, pero mala para educar la actitud de colaboración y el espíritu de equipo, y pésima para fomentar el altruismo de mirar por el grupo en conjunto antes que, o al menos simultáneamente, que por ti mismo.  Hay actualmente (2018) un movimiento de renovación pedagógica en este sentido que impulsa el trabajo en equipo, y por ello es posible que avancemos algo en este sentido.

La política consensúa poco

La política tal como se está haciendo en los países democráticos avanzados todavía se mueve entre los niveles 1 y 2 de solucionar conflictos grupales, y es normal que sea así, dada la gran complejidad que tienen los conflictos de intereses de una sociedad en conjunto, e incluso los conflictos internos de los propios partidos políticos. Todo ello es reflejo de la sociedad, que como hemos comentado, ha recibido una educación competitiva, y por tanto todo lo plantea en términos de lucha: de clases, de partidos, de ideologías, etc. Así, en los Parlamentos, a menudo más que parlamentar lo que se hace realmente es atacar al "oponente" político, o sea usar la violencia verbal en la forma de discurso de critica destructiva hacia el oponente. En el nivel actual en que se desarrollan nuestros representantes políticos, como mucho si hay suerte se trabaja al nivel 2 de intento de consenso, pero siempre teniendo en cuenta las respectivas posiciones de fuerza que dan los votos de cada partido y las coaliciones. 

Hacia una sociedad más feliz

Tenemos pues delante de nosotros un futuro prometedor, no sabemos de cuanto tiempo estamos hablando, si será en la próxima generación o faltan unas cuantas, pero la actitud altruista, por ser la más óptima en cuanto a resultados, sin duda tarde o temprano prevalecerá, y ayudará a que la sociedad sea más solidaria y en definitiva feliz.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Decisiones inconscientes y redes complejas

En el programa Redes de Eduard Punset del 4/12/11, titulado "Sabemos que no sabemos lo que decidimos", se habló de la gran proporción de decisiones  (nada menos que un 90%) que tomamos sin estar conscientes de los detalles que nos conducen a tomarlas, centrándose especialmente en el terreno de la Economía, ya que el invitado, Aldo Rustichini, es economista, bien, más precisamente es neuroeconomista: la neuroeconomía intenta relacionar nuestro conocimiento del cerebro con la toma de decisiones económicas. La verdad es que me interesó el tema de las decisiones inconscientes.

Además, el mismo día en las noticias me enteré de que unos investigadores de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, Roger Guimerà yMarta Sales-Pardo, han programado un algoritmo que permite predecir la decisión de un juez del tribunal supremo d'EEUU sabiendo la decisión tomada por sus colegas, con una fiabilidad del 83%. Se puede acceder al artículo original libremente. Informándome un poco me pareció ver una relación entre este método y las decisiones inconscientes, y así se me ocurrió esta entrada del blog.

Modelos de redes. Redes complejas.
Grafo de una red: nodos, arcos y flujos
En este artículo, una red es un conjunto de elementos, llamados nodos, interconectados entre sí por arcos. La representación gráfica de una red se llama grafo. Las conexiones entre nodos pueden actuar como medio de transporte entre los nodos; sería el caso, por ejemplo, de una red de distribución eléctrica. En la figura se presenta el grafo de una red con 6 nodos y algunas conexiones entre nodos; los números que aparecen en las conexiones el flujo actual y el flujo máximo (o capacidad) del arco.


Las redes se utilizan para modelar problemas reales; una de sus aplicaciones consiste en encontrar un flujo entre los nodos que optimize una cierta función: es el campo de la optimización de flujos en redes. La función puede ser el flujo total que circula por la red. En los casos reales siempre se encuentran restricciones que hay que tener en cuenta, como los costes de transmisión o las capacidades máximas de los arcos.

Resulta sorprendente la cantidad de problemas que pueden modelarse usando redes: transporte de mercancías, flujos eléctricos, de fluidos, de datos, asignación de tareas en un proyecto, ... Por este motivo se ha desarrollado una teoría de grafos que permite clasificar las diferentes redes y conocer sus propiedades. Entre estas propiedades se encuentra el grado de un nodo (número de conexiones de ese nodo) y la distribución de grado de la red (distribución de probabilidad de la variable grado de los nodos).
Cuando el grado de la red es muy elevado (hay muchas conexiones en cada nodo) calificamos la red como red compleja. En la siguiente figura vemos un red compleja, con algunos nodos de grado elevado.
Comunidades en una red compleja

Ejemplos de casos reales en los que se encuentran redes complejas son las redes sociales, la estructura de proteínas, el genoma, los ecosistemas y las redes de ordenadores. El estudio de redes complejas es un campo emergente al que se dedica un número creciente de investigadores.

Detección de comunidades en redes
Frecuentemente en las aplicaciones de las redes complejas aparece una nueva propiedad: las comunidades,  agrupaciones  de nodos que estan fuertemente relacionados entre sí pero débilmente con el resto de la red. En la figura anterior se distinguen diversas comunidades coloreándolas. En el caso de las redes sociales, las comunidades pueden ser grupos de usuarios con aficiones y/o opiniones comunes.  No sólo se considera el número de conexiones, sinó también su importancia; por ejemplo en una red de comunicaciones si tenemos algunos nodos con flujos importantes de datos entre ellos podríamos considerarlos como pertenecientes a una comunidad.

Dada una red compleja, la detección de comunidades que no estaban explicitadas tiene gran importancia práctica: en el caso de las redes sociales, se pueden ofrecer servicios específicos a comunidades dependiendo de sus intereses comunes; en un ecosistema una comunidad tendrá un elevado grado de dependéncia entre sus miembros, de forma que cualquier cambio brusco en la población de uno de sus individuos afectará especialmente a los demás miembros de la comunidad; de forma similar, en un genoma los genes incluidos en una comunidad probablemente tienen funciones comunes y son altamente dependientes entre sí (comunidades de interacción genética).

En la actualidad se investiga activamente en el desarrollo de algoritmos eficientes de detección de comunidades en grandes redes complejas. A pesar de que en una primera impresión pueda parecer al no experto en el tema que el problema de la detección sea "fácil" (¿quizá baste con observar el grafo?) en realidad es un problema muy difícil computacionalmente hablando.

"Cortes" en una red compleja
Matemáticamente una red se expresa usando matrices que describen las conexiones entre nodos y los flujos circulantes por los arcos, como por ejemplo las matrices de incidéncia arco-nodo; para una red de n nodos y m arcos necesitamos una matriz de n·m elementos para representar las conexiones. En las redes complejas reales frecuentemente tenemos miles y decenas de miles de nodos, con un elevado número de arcos entre ellos, resultando matrices de millones de elementos. Si un algoritmo simplemente va visitando cada nodo y comprobando las conexiones con sus vecinos para establecer posibles comunidades, se encontrará que el número de combinaciones posibles es enorme; de hecho se considera que el problema de detección de comunidades en redes por complejidad computacional pertenece a la categoría denominada NP-Hard. Debido a esto, no se puede resolver el problema de forma directa, sinó con métodos indirectos que dan soluciones aproximadas. De ahí que existan numerosas alternativas algorítmicas. Uno de los métodos realiza "cortes" imaginarios en la red y analiza los arcos y flujos que atraviesan los cortes para establecer posibles comunidades (figura anexa).


Toma de decisiones y flujos de información en comunidades
Ahora que ya tenemos una base de conceptos de redes complejas y comunidades, podemos volver al trabajo de los investigadores de la Universidad de Tarragona sobre decisiones de los jueces del Supremo. Tal como ellos mismos explican en su artículo: "...we use models and methods that have been developed to uncover hidden associations between actors in complex social networks...". Anteriormente se habían hecho intentos de diseño de algoritmos capaces de "suplantar" a un juez, de forma que fuera capaz de dictar la misma senténcia, con escaso éxito. Incluso los expertos (humanos) sólo han demostrado acertar en sus predicciones respecto a los fallos judiciales en aproximadamente un 30% de casos. En contraste, el algoritmos de redes complejas ha superado el 80% de aciertos en una muestra de 150 casos, con lo cual han podido afirmar que:

"We find that U.S. Supreme Court justice votes are more predictable than one would expect from an ideal court composed of perfectly independent justices."

Este resultado puede tener implicaciones en la comprensión y predicción de otro tipo de decisiones, como las políticas y en general en la teoría de toma de decisiones.

En otro interesante estudio de la Universidad de Zaragoza, se emplean las redes complejas para averigüar la existéncia de comunidades en los participantes del movimiento del 15-M, conocido también por "los indignados". Efectivamente se detectaron tales comunidades, y ello permitió establecer diversas propiedades importantes de la red de contactos de los "indignados", como por ejemplo la existencia de unos pocos usuarios relevantes que son los más eficientes para recibir y difundir la información a toda la red.

Redes funcionales neuronales y toma de decisiones
Cuando se mide la dinámica de zonas del cerebro durante una actividad cognitiva mediante resonancia magnética o electroencefalograma, se encuentran relaciones y dependencias entre las  zonas analizadas, oteniendo una red funcional (relativa a la actividad cognitiva estudiada) neuronal, que es una red compleja por su elevado número de conexiones. La detección de comunidades neuronales en esta red posibilitaría la identificación de àreas especializadas en determinadas sub-funciones.

Parece ser que nuestro cerebro trabaja en gran medida de este modo: estableciendo redes complejas para las distintas funciones cognitivas, entre las cuales puede estar la toma de decisiones. Entonces, y esta es una tesis mía que enuncio en este blog sin más pretensiones que las puramente especulativas, podríamos tener redes complejas asociadas a las decisiones que tomamos, de forma que en buena parte esas decisiones serán inconscientes pues "estan programadas" en nuestro cerebro. Con lo cual se justificaría la afirmación del neuroeconomista Aldo Rustichini comentada en la introducción. A mi modo de ver, si esto fuera así, implicaría una pérdida del libre albedrío que nos parece que disfrutamos, pues en buena parte (recordemos, ¡un 90% de las decisiones!) estan programadas inconscientemente. Al menos nos quedaría, supongo, la libertad de re-programar nuestras redes, aunque sea parcialmente, acudiendo a psicoterapia ;-)

Para saber más...





Programas, mente y libre albedrío

La mente humana es un programa, o sea, sigue una colección de instrucciones aprendidas. Es algo que ya intuia hace muchos años, pero hoy mie...