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martes, 21 de junio de 2016

Génesis (III): ¿Evolución o creación?

Para terminar con la serie de artículos dedicados a la creación del Universo y de la vida, Génesis (I): El Big Bang, Génesis (II): el origen de la vida, en este artículo enfocamos el tema de la evolución de las especies, intentando además solucionar la controversia entre el evolucionismo y el creacionismo, un debate que aún está muy vivo en Estados Unidos de América debido a creencias religiosas, aquí lo trataremos, como es usual en este blog, desde un punto de vista a la vez científico y filosófico. Para ello usaremos un enfoque que creo no ha sido usado hasta ahora, basado en la Física, en la comprensión del verdadero significado del azar, y también, como no, en la Química, pero todo a nivel divulgatorio, sin complicaciones técnicas.

Evolución primitiva: células

En el anterior artículo de la serie nos habíamos quedado en la generación espontánea de encimas y ADN, fundamentales para poder replicar con precisión un ser vivo, que visto desde la perspectiva de la Bioquimica, es un sistema complejo auto-formado y auto-mantenido mediante reacciones bioquímicas precisamente reguladas. El ADN tiene miles de millones de años; la evolución, como sabemos, no se detuvo en la generación de moléculas "inteligentes", sino que siguió generando sistemas más y más complejos. La generación de la primera célula primitiva sigue teniendo misterios sin resolver para la ciencia, debido a que no existen, no pueden existir, fósiles de células para poder ser estudiados, debido a que la célula es demasiado "blanda", por decirlo así, para que deje ningún rastro a través de millones de años. Hemos de suponer, y así lo hace la ciencia, que el proceso espontáneo descrito en los otros artículos de la serie siguió generando sistemas más y más complejos, hasta eventualmente generar células, esto es, ya no simplemente sistemas complejos bioquímicos sino seres vivos. En todo caso, en ese "azar creador" hay una dirección clara: la de generar, de crear, seres más y más complejos, que disponen de una maquinaria bioquímica capaz de auto-regularse y de auto-replicarse. Estas dos características, aunque en grado inferior, ya estaban presentes en las proteínas y en el ADN, de forma que el considerar a un sistema bioquímico como vivo o no vivo es más bien una cuestión de grado de auto-regulación y de auto-replicación, así como de interacción inteligente con el medio ambiente. No hay una línea clara divisoria; es sabido que los virus, que no son más que ADN especializado en parasitar células, estan en el limbo entre los seres vivos y los inertes, estan en tierra de nadie, según nuestros conceptos claro, es así debido a comentada imposibilidad de trazar una linea divisoria clara.

Evolución de las especies

La misteriosa "tendencia" a "complejizar", a generar complejidad a partir de componentes más simples, por el mecanismo de mezclarlos al azar, dejando que emerjan sistemas nuevos, que pueden perdurar en el tiempo o no, no se detuvo en la célula, sino que siguió adelante, si cabe con más fuerza, uniendo células en colonias celulares, más tarde en organismos pluricelulares diversos; a las diversas combinaciones celulares que comparten una misma estructura, codificada en el ADN, las llamamos especies. Así pues, el azar siguió generando especies, algunas perduraron, otras muchas, la mayoría, se extinguieron.

En la evolución de las especies entra un nuevo factor: la selección natural (Darwin); esto es así debido que el ADN está programado para generar una copia exacta del individuo, manteniendo la especie, por lo que se acabaría la generación al azar de nuevos organismos, simplemente las especies primitivas se hubieran ido reproduciendo sin más, sin evolución. Pero sucede que el mecanismo de reproducción del ADN, siendo muy exacto, no es perfecto, de vez en cuando se producen errores, que producen mutaciones; estas mutaciones son el orígen de nuevas especies. El mecanismo que "decide" si una especie nueva ha de sustituir a la antigua o no es la denominada selección natural. Así pues, la enorme diversidad de vida que vemos a nuestro alrededor tiene su explicación en estos dos mecanismos: la maquinaria bioquímica reproductora del ADN y sus errores fortuitos, y la presión selectiva natural, que "decide" cuales son als especies que van a perdurar.

El debate evolucionismo-creacionismo

Hasta aquí hemos estado siguiendo los pasos de la ciencia, desde la creación de la materia en el Big-Bang hasta la evolución Darwiniana de las especies. Aún hoy en dia siguen habiendo dudas respecto esta teoría científica, en parte debido a creencias religiosas, en parte por incredulidad, debido a que parece imposible que el mero azar haya generado todo lo que nos rodea. Las posiciones son cerradas: o estas en un bando o en el otro, por lo que las discusiones sobre este tema suelen ser encendidas, más semejantes a un combate de boxeo que a un intercambio de opiniones. Este blog no se dedica a temas religiosos, pero si a filosóficos, así que vamos a atrevernos a dar nuestra opinión, y lo haremos sobre el asunto del azar, un azar prodigiosamente creativo e inteligente, no cabe duda. Para ello saltamos momentáneamente al terreno de la Física. 

La luz no era, después de todo, ni ondas ni partículas

La naturaleza de la luz fue otro debate que duró siglos, milenios de hecho, pues las primeras teorías se remontan a las civilizaciones antiguas. Sin retroceder tanto, Descartes postuló que la luz se componía de un haz de partículas lumínicas, y con ello fue capaz de explicar las leyes de la reflexión, aunque tuvo problemas con las de la refracción; Newton completó la teoría corpuscular explicando también las leyes de la refracción, pero no pudo explicar el fenómeno de las interferencias. Huygens, contemporáneo de Newton, también fue capaz de explicar los fenómenos observados suponiendo que la luz eran ondas, no partículas, pero debido al enorme prestigio de Newton no fue tenido en cuenta en ese tiempo. No mucho más tarde los experimentos de Thomas Young parecieron inclinar la balanza hacia el modelo ondulatorio, sobre todo cuando Auguste Fresnel le proporcionó a la teoría precisión matemática, pero aún así siguieron habiendo ilustres científicos que seguían creyendo en la teoría corpuscular, como Brenster en Inglaterra, Laplace, Biot y Poisson en Francia. La polémica pareció quedar zanjada con la teoría electromagnética de J.C. Maxwell y los experimentos de Hertz: la luz efectivamente era una onda de naturaleza electromagnética. Ya en los primeros años del siglo XX la teoría ondulatoria vuelve a tambalearse con el descubrimiento del efecto fotoeléctrico y su explicación teórica por parte de Einstein, basada de nuevo en la naturaleza corpuscular de la luz. Así, se llegó a un enigma, pues algunos fenómenos quedaban claramente explicados por la teoria corpuscular, y otros por la ondulatoria. La solución vino de la mano de Luis de Broglie, que propuso que la auténtica naturaleza de la luz no era ni ondulatoria ni corpuscular, sino ambas a la vez, de forma que se presentaba de una forma u otra dependiendo del experimento: era el orígen de la Física Cuántica. Para el lector interesado en los detalles, a nivel divulgativo, recomiendo la página del CSIC - Museo Virtual de la Ciencia: La naturaleza de la luz


Debate azar y evolución contra creacionismo y diseño inteligente

En el génesis y evolución de la vida tenemos otro debate: por un lado las observaciones y las teorías evolucionistas basadas en el puro azar concuerdan, pero por otro lado tenemos un problema de credibilidad, pues si hablamos de azar podemos también hablar de probabilidades, ya que siempre que hay un proceso al azar, del que pueden surgir diversos resultados de forma en principio impredecible, podemos, al menos en principio, hablar propiamente de la probabilidad de que suceda uno u otro resultado. Es extremadamente difícil, sino imposible, calcular exactamente la probabilidad de que, surgiendo de la nada, apareciese un Universo como el que tenemos, y dentro de él, apareciese la vida y evolucionase hasta la diversidad actual, pero se ha hecho algun intento. Roger Penrose hizo un cálculo aproximado de que a partir de la explosión primigenia del Big Bang apareciese un Universo estable, fijémonos en que sólo se pide que sea estable, esto es, que no consista en una especie de "sopa" de radiación en donde la materia y la antimateria se destruyan mutuamente, para luego volverse a emitir, en un ciclo sin fin, en donde la materia nunca hubiera podido subsistir;  fijó esta probabilidad en una entre 10¹²⁸ ... este valor está increíblemente cerca de cero, si lo escribimos sería:


Sólo este dato ya nos hace dudar de que el Universo actual se haya generado por un proceso al azar; no conozco ningun cálculo parecido para la probabilidad de que aparezca la primea célula a partir de material inerte por mero azar, pero sabiendo que incluso una célula es un organismo de una increíble complejidad, parce claro que la probabilidad será del mismo orden o incluso menor. Teniendo en cuenta que las probabilidades de sucesos independientes sucesivos se multiplican entre sí, tenemos que la probabilidad de que aparezca este Universo estable, y después la vida en él, sería el producto de una cantidad prácticamente nula por otra también insignificante, y el resultado seria mucho menor que cualquiera de las anteriores, como es evidente si consideramos por ejemplo que 0,1 x 0,1 = 0,01 , o que 0,01 x 0,01 = 0,0001.

Para responder a este enigma de la probabilidad prácticamente nula se suele acudir al principio antrópico, que ya mencioné en el artículo Génesis (I): El Big Bang, apartado "Pragmatismo científico y el principio antrópico", y en mi opinión, como ya dije, más que dar una respuesta lo que hace es huir de la pregunta para no enfrentarse a ella.

Ni sólo evolución al azar, ni sólo creacionismo o diseño inteligente

La propuesta que damos aquí para resolver el debate es tomar una posición parecida a la que resolvió el enigma de la naturaleza de la luz: la creación no fue solo enteramente azar ni enteramente creación inteligente, sino ambas, saliendo a la luz un aspecto u otro dependiendo de qué miremos. Efectivamente hay un azar actuando sobre unos "materiales de construcción", generando nuevos elementos, pero también hay algo más que marca una flecha, un vector, una dirección, hacia la complejidad y la estabilidad de lo creado. De otra forma el dilema de la probabilidad nula no tiene respuesta. Para entenderlo mejor, profundicemos un poco en el verdadero significado de la palabra azar, de su  concepto asociado. La definición léxica nos habla de

Azar: casualidad, una combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables

O sea que hay unas circunstancias que existen previamente, imprevisibles para nosotros pero que están ahí, actúan, y se combinan entre ellas para producir unos resultados.
 
Una circunstancia es

Elemento accidental que va unido a la sustancia de algo

La circunstancia siempre va unida a un hecho, a un "algo", así pues tenemos un "algo" y sus circunstancias, que se combinan entre sí de forma imprevisible. ¿Qué es ese algo subyacente? Lo que estamos señalando aquí es que siempre que hablemos de la acción del azar como explicación de un fenómeno, realmente estamos estableciendo que hay un algo que se manifiesta en forma de circunstancias que, para nosotros, son imprevisibles, no podemos predecir, a priori, su manifestación, que sin embargo ocurre. Por tanto, "explicar" toda la evolución encogiéndose de hombros, diciendo "es puro azar", y nada más, es de hecho un abuso del lenguaje, por que el azar no es una explicación de nada, es sólo una forma de manifestación de un algo, que puede ser previsible o imprevisible. Y esto no es "filosofía", es simplemente saber el auténtico significado de las palabras que utilizamos.

Así pues, la tesis que aquí se defiende es, en resumen:

  • Hay un "algo" subyacente, inmanente, pre-existente, en toda la creación
  • Ese algo evoluciona por interacción al azar de sus diversas manifestaciones
  • En ese azar no obstante hay una dirección prefijada que conduce a manifestaciones cada vez más complejas, produciendo materia a partir de la radiación, y vida compleja a partir de la materia
  • La ciencia, pragmática, empírica, tradicionalmente no ha podido acceder a ese algo que se manifiesta, sólo ha tenido acceso a los resultados de la manifestación, sólo ha visto el azar, y ha renunciado a ir más allá; esto es correcto, pero pretender extrapolar, como hacen muchos científicos, esta limitación de la ciencia pretendiendo que no hay nada más porque la ciencia no puede ver más allá es erróneo.
  • La combinación de conocimiento científico con el pensamiento filosófico nos puede conducir a una mejor comprensión de la creación y del Universo.




miércoles, 2 de marzo de 2016

Génesis (II): el origen de la vida

Segunda entrega de la serie de artículos dedicados al Génesis del Universo, en este post hablamos del origen de la vida, desde la materia inerte, y de su evolución, siempre usando a la vez ciencia y filosofía, además de un poco de imaginación y quizá también un poco de intuición para enunciar hipótesis y llegar más lejos en nuestra búsqueda del conocimiento.

¿Qué entendemos por "vida"?

Los seres vivos tienen las capacidades de nacer/generarse a partir de otro ser vivo, crecer/desarrollarse, alimentarse del medio ambiente y responder a sus estímulos, reproducirse/generar réplicas de si mismo y degenerar/morir, aunque esta última capacidad no se da en los seres unicelulares más simples, que son virtualmente inmortales.

Si retrocedemos en el tiempo algunos miles de millones de años nos encontramos con un planeta Tierra sin vida; ¿de dónde surgió? Evidentemente surgió de la materia inanimada, pues no había otra cosa (aquí no hablamos de Religión, evidentemente), así que tenemos que concluir que la materia inerte es capaz de generar vida, si se dan las condiciones adecuadas, una conclusión impresionante, que no todo el mundo es capaz de aceptar. Así que ya tenemos respondido el ¿de dónde?, pero nos falta el ¿cómo? y la más difícil, el ¿por qué?

Generación al azar de sistemas complejos

El el primer artículo de la serie: "Génesis (I): El Big Bang", dimos un ejemplo muy simple de sistema que, de forma autónoma, evoluciona de lo simple a lo complejo; sólo necesita unos bloques simples de construcción, unas pocas reglas de combinación de bloques y un impulso inicial.

Formación de figuras compuestas por agregación: inicialmente disponemos algunas figuras simples moviéndose al azar de tal forma que si chocan entre ellas en unas determinadas condiciones entonces quedaran fusionadas. Al cabo de cierto tiempo esperaremos que se hayan formado figuras más complejas, en un proceso continuo. El azar "asegura" la agregación.


Incluso siendo tan extremadamente simple, ese modelo muestra algunas de las características que tiene nuestro Universo: genera formas complejas a partir de elementos simples usando combinaciones al azar; así, pasó de la energía pura a las partículas elementales, de éstas a los átomos, de éstos a las moléculas, de las moléculas a la materia, y de la materia, por agregación, a los objetos masivos del cosmos. En todo este proceso de "complexificación" se utilizan no sólo objetos sino también reglas de combinación: las que denominamos leyes de la Naturaleza, como el electromagnetismo o la gravedad.

Un poco de Bioquímica


Así, después de miles de millones de años de combinaciones de elementos simples, llegamos a un planeta Tierra que contenía todo lo necesario para generar vida: los materiales y las condiciones iniciales adecuadas. Por exactamente el mismo proceso aleatorio de combinaciones de elementos químicos, en algún momento en la Tierra se generaron las moléculas que denominamos orgánicas de entre las cuáles destacaremos los aminoácidos.

Ácido Málico, tiene diversas funciones en la bioquímica de nuestro cuerpo


Más tarde, por combinación de aminoácidos, se formaron proteínasmacromoléculas complicadas que son parte fundamental de cualquier ser vivo

Proteína: una cadena larga de aminoácidos ensamblados (Wikipedia Common)

Sistemas que se copian a sí mismos

En las proteínas encontramos una novedad importante: la capacidad de replicarse a sí mismas a partir del material del medio ambiente, que es una de las características que tienen los seres vivos. Simplificando al máximo, lo podemos entender con otro sistema de figuras que se mueven al azar y se combinan entre si, cambiando las reglas: cuadrados y círculos en movimiento pueden unirse, y a veces estaban unidos y se separan; cuando esto último sucede, quedan libres para unirse a otras figuras del entorno, resultando más figuras compuestas:

Dos figuras A, B que estaban unidas formando una figura compuesta AB, eventualmente se separan, y vuelven a unirse cada una por separado con otras figuras afines, formando dos figuras compuestas semejantes a la original, la cual se ha "reproducido"

Fijémonos bien en que esta reproducción de objetos (tanto para figuras simples como para proteínas) sigue siendo producto del azar; esto fue así antes de la aparición de la vida en la Tierra, hace quizá unos 3.000 millones de años.  Pero para que pudiera surgir la vida era necesaria la aparición de propiedades nuevas de las proteínas: es necesario que la proteína pueda duplicarse a sí misma pero del todo insuficiente para generar seres vivos.

Aparecen las enzimas: acelerando  la creación de proteínas

Una primera y necesaria "mejora" fue la aparición de un tipo de proteínas, llamadas enzimas, que aceleran (en lenguaje técnico, catalizan) reacciones bioquímicas; sin las enzimas la producción de nuevas proteínas podría ser demasiado lenta para las necesidades de un ser vivo, gracias a las enzimas la velocidad se incrementa drásticamente. Además, las enzimas son tremendamente específicas: una enzima en particular sólo afectará a una única reacción química, con unos determinados elementos químicos en juego. 

Consideremos un momento este punto: en la industria química se usan habitualmente catalizadores para producir productos químicos a gran escala, y esto ha sido así gracias a décadas de investigación; lo que estamos diciendo aquí es que la Naturaleza produjo, por combinaciones al azar, unos catalizadores especiales para proteínas, llamados enzimas, que son mucho más eficientes que los catalizadores industriales, y además mucho más específicos, lo que quiere decir que sólo aceleran una reacción concreta, pueden "reconocer" si los elementos químicos son exactamente los que la enzima cataliza, cualquier pequeña variación en una de las moléculas que intervienen en la reacción química hará que la enzima la ignore, lo cual es de gran importancia para la compleja química de la vida: gran eficiencia y especificidad. Si hasta ahora no era demasiado sorprendente que se generaran moléculas complejas al azar, a partir de las enzimas comienzan las maravillas, y veremos que llegaremos a un punto de la evolución realmente asombroso. Aunque no hay ninguna "magia" en las funciones enzimáticas, que pueden ser explicadas por la química en términos de geometría molecular, afinidades, niveles de energía, etc. Lo que llama la atención es la aparición espontánea de proteínas específicas que catalizan la creación de otras proteínas ... ¡es como si las proteínas existentes en ese remoto pasado en la Tierra "decidieran" mejorar su sistema reproductivo creando otra proteínas especializadas para ello!

Así pues, aquellas proteínas que se "encontraron" con enzimas específicas se multiplicaron mucho más rápidamente que las que no disponían de enzimas; como consecuencia, con el tiempo las primeras fueron mucho más frecuentes que las segundas. Recordemos que las propias enzimas son también proteínas, así que fue una "cooperación" entre proteínas la que llevó al predominio de algunas de ellas sobre las demás.

Además de la velocidad de creación, las enzimas tuvieron otro efecto: posibilitar la creación de proteínas más complejas; como más grande y complicada es una molécula, más lenta será su generación y también más poco probable que se genere al azar; en cambio con la ayuda de las enzimas se facilita la generación de macromoléculas.

Se cree que gracias a la ayuda de los enzimas se desarrollaron proteínas auto-replicadoras cada vez más complejas, hasta llegar a la generación del ARN, y posteriormente, a partir de éste, al ADN.

Información para la replicación, mutaciones y evolución

Como es sabido las moléculas de ADN tienen la propiedad de ser capaces de almacenar una enorme cantidad de información, lo que las convierte ya no en simples proteínas auto-replicantes, sino en auténticos "planos de construcción" de otras muchas proteínas. El proceso por el cual se codifica esta información y se descodifica es complejo y especializado, no lo detallaremos aquí. 

A partir de la aparición del ADN fue posible que un organismo complejo se replicara a sí mismo sin errores; toda la composición molecular del organismo se codifica en su ADN, el metabolismo del organismo utiliza la información de su ADN para generar todas las proteínas que necesita para su construcción. 

Aunque pueda parecer increíble que todas esta maravillosa maquinaria bioquímica de replicación pueda generarse espontáneamente, todas las evidencias apuntan a que así fue realmente. 

Aunque la replicación de las proteínas, guiada por las instrucciones del ADN, es altamente precisa, siempre pueden producirse errores; quizá en una de cada diez millones de replicaciones se produce un error: se genera una proteína mutante, la cual a su vez "intentará" replicarse, creando una nueva especie de proteínas; el que lo consiga o bien se extinga dependerá de sus características y de su medio ambiente. Lo mismo puede decirse para organismos complejos: su ADN mutará ocasionalmente, generando organismos mutantes, que pueden perdurar o no; en este caso ya hablamos de selección natural, el proceso por el cual se "seleccionan" las especies, tanto originales como mutantes, que perduraran. 

Pero esta es una historia bien conocida y documentada; en este blog nos interesan más las implicaciones de este proceso de génesis y evolución respecto al conocimiento en sentido amplio.  Preguntas como ¿cuál es la probabilidad de que un proceso aleatorio como el descrito llegue a generar seres tan complejos como los actuales? ¿hay un plan en todo esto? ¿puede haber vida generada por un camino evolutivo diferente, o es el único posible? Las abordaremos en el tercer artículo de esta serie.

Actualización (2025): la autoorganización de la materia

Si hasta ahora hemos imaginado que el azar —bien acompañado del tiempo y de ciertas leyes físicas— podría llegar a producir estructuras tan sorprendentes como una célula viva, en los últimos años ha surgido una pieza adicional que ayuda a completar el rompecabezas: la capacidad de la materia para autoorganizarse cuando se encuentra lejos del equilibrio.

La física ha demostrado que en ciertos sistemas, cuando se mantiene un flujo constante de energía (calor, luz, reacciones químicas...), pueden surgir estructuras ordenadas espontáneamente. El caso clásico son las llamadas células de Bénard: al calentar un líquido desde abajo, aparecen patrones hexagonales sin que nadie los diseñe. No son el producto del azar puro, sino la forma más estable y eficiente que el sistema encuentra para disipar la energía.

Inspirado en fenómenos como este, el físico Jeremy England ha propuesto una idea sugerente: la vida podría ser una consecuencia natural de la termodinámica. Según su teoría, las estructuras que disipan mejor la energía (por ejemplo, ciertas moléculas auto-replicantes) tienen más probabilidades de persistir y multiplicarse. En este escenario, la vida no sería solo un accidente improbable, sino también el resultado estadísticamente favorecido de las propiedades físicas de la materia bajo ciertas condiciones energéticas.

De este modo, quizá debamos empezar a ver el origen de la vida no como una excepción afortunada, sino como una consecuencia natural del flujo de energía a través de la materia. Una especie de “gravedad biológica” no basada en la atracción de masas, sino en la atracción de complejidad. Otro resultado más de este universo que, en medio del caos, de vez en cuando se organiza para dar lugar a seres capaces de preguntarse por su propio origen.




Programas, mente y libre albedrío

La mente humana es un programa, o sea, sigue una colección de instrucciones aprendidas. Es algo que ya intuia hace muchos años, pero hoy mie...