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martes, 7 de julio de 2026

Programas, mente y libre albedrío

La mente humana es un programa, o sea, sigue una colección de instrucciones aprendidas. Es algo que ya intuia hace muchos años, pero hoy mientras hacía mi paseo matutino a las 7:00AM lo he visto aún más claro; será de tanto ver conflictos y desacuerdos a todos los niveles en las notícias internacionales y nacionales, en las reuniones de trabajo y de vecinos, en conversaciones informales, com familiares, sea donde sea los encuentras. 

Como ejemplo, llevo algunos años mirando "X", antes Twitter; a menudo, muy a menudo en realidad, leo opiniones fuertemente sesgadas ideológicamente, que llevan a hilos de discusiones fuertes, donde cada ideólogo se cierra en sus opiniones como si le fuera la vida en ello, incluso con descalificaciones personales e insultos. De nada sirve en estos hilos ser lógico, coherente, dar datos fiables, querer ser abierto y dialogante: o estás de acuerdo al 100% con quien discutes, o eres el enemigo a batir. No digo nada nuevo que no se sepa de esta (y otras) redes sociales, pero es importante tenerlo en cuenta para lo que sigue. 

Programas

Fuí programador de joven, cuando comenzaba en el mercado laboral, a finales de los 80 del siglo XX. Los programas entonces eran secuencias de instrucciones fijas, con un inicio y un final esperado, un resultado, que si no era como esperabas, indicaba que el programa era erróneo y debía ser corregido.

Eso sí, las instrucciones incluían decisiones, de forma que el comportamiento era variable dependiendo de los datos suministrados, esquemáticamente era como:

INICIO: leer los datos → decidir cómo se procesan, y procesarlos → dar los resultados, FIN.

Seguía una lógica rígida como:

IF tiene_fiebre THEN 

    IF tiene_tos THEN 

        IF tiene_dolor_de_cabeza THEN "Gripe"


Fragmento de programa clásico de cálculo de órbitas


Aunque ya en esa época habían los primeros programas orientados a la inteligéncia artificial que tenian un esquema distinto:

INICIO: leer los datos → proceso por el motor de inferència lógica → dar los resultados, FIN.

Mientras en el programa clásico las reglas de decisión y de proceso a realizar están mezclados y fijados por el programador, que fija el orden de las condiciones, en un motor de inferencia, las condiciones eligen su propio orden en función de los hechos disponibles, las reglas son datos independientes.

Las reglas podrían ser del estilo de:

  • Regla 1: Tiene tos AND Tiene fiebre → Conclusión Tos_i_fiebre
  • Regla 2: Conclusión Tos_i_fiebre AND Tiene dolor de cabeza → Conclusión : Gripe

Cuando recibe el dato "Tiene dolor de cabeza", el motor busca activamente en toda la base de datos qué reglas pueden activarse con lo que ya sabe. El camino de ejecución se crea dinámicamente uniendo reglas de forma lógica. Para los curiosos: en los 80 estas cosas se programaban en lenguaje PROLOG. 


Ejemplo de código PROLOG que determina parentescos familiares

Meta-programas

Los ingenieros y los teóricos de la programación sabían que como más flexible, adaptable, fuera un programa, más eficiente para resolver situaciones complejas, cambiantes, dinámicas, sería. Así que pensaron en un grado más de variabilidad más allá del sistema de reglas fijas de la inteligéncia artificial (IA) pionera: el motor de inferencia se rediseñó con órdenes para añadir una regla nueva a la base de conocimiento en tiempo de ejecución y también para eliminarla si la evaluación demuestra que es incorrecta: era la Programación Lógica Inductiva (ILP). En lugar de recibir las reglas hechas por un humano, estos sistemas reciben hechos positivos (ejemplos correctos) y hechos negativos (errores). Mediante la evaluación, el algoritmo escribe automáticamente nuevas reglas y borra las que fallan, aprendiendo conceptos de forma lógica.

Otra evolución de los programas de IA fueron los Algoritmos Genéticos muy útiles en sistemas de clasificación de datos (Learning Classifier Systems, LCS); en ellos las reglas "evolucionan" literalmente como si fueran seres vivos. Cada regla (por ejemplo: SI la bolsa sube AND el petróleo baja → COMPRA) tiene asignado un valor de confianza. Si la regla se aplica y da buenos resultados financieros, el sistema sube el valor de confianza, y si hace perder dinero, lo baja. Periódicamente, el programa elimina las reglas con menos puntuación y enlaza las mejores reglas entre sí, aplicando mutaciones al azar (!) para crear nuevas reglas adaptativas que sobrevivan mejor en el entorno dinámico de reglas, que es parecido a un ecosistema dodne sobreviven los más fuertes (los que tienen mayor puntuación).

  

Esquema de funcionamiento de un programa genético

El prefijo "meta" de meta-programas se refiere a esa capacidad del programa a progamarse a sí mismo, modificando sus propias reglas segun la retroacción recibida de sus respuestas anteriores.

Paralelismos con la mente humana

Los humanos tenemos no uno si no muchos programas funcionando simultáneamente en nosotros, y a diferentes niveles de complejidad. Para el nivel básico de programa con reglas fijas tenemos nuestros instintos y reflejos primarios:  si tocas un objeto muy caliente, tu mente no lo piensa: tiene un código fijado por la evolución que dice IF objeto_quema THEN aparta__mano, es un sistema de interrupción rápida, rígido y no negociable.

Para el nivel de motor de inferencia tenemos nuestro pensamiento consciente, analítico y racional: cuando resuelves un problema de matemáticas, juegas al ajedrez o planificas tus finanzas, tu mente actúa como un motor de inferencia. Tienes una "base de conocimiento" en la memoria y vas conectando hechos de forma dinámica para llegar a una conclusión. No existe un orden fijo; revalúas la situación a cada paso.

Y para el nivel de meta-programas tenemos el aprendizaje basado en la experiencia y los errores. No nacemos con todas las reglas sociales o profesionales programadas. Si aplicas una "regla mental" (por ejemplo: Cariño → Confianza) y alguien te traiciona (Resultado negativo), tu mente evalúa el daño y modifica la regla automáticamente en tu código interno: rebaja el peso de la regla o añade excepciones lógicas (Afecto → Confianza, EXCEPTO si hay señales de...). Es la característica llamada plasticidad cerebral que se traduce a código adaptativo. 

Esquema de niveles de programación activos en las personas

El meta-meta-control de los programas i de la mente

En la IA no todo se adapta desde dentro del sistema, hay una capa externa que son humanos evaluando millones de respuestas actuando como un control externo añadido a la capa meta-programación de ahí el doble "meta" pues modificar los modificadores de comportamiento. El motor de inferencia de la IA no puede responder con rabia o de forma lógicamente fría, pues el metacontrol le obliga a ser servicial y amable. 

En la mente humana el meta-control equivalente es la educación, la cultura y las leyes, que conjuntamente forman nuestra sociedad. Pero es un control menoe estricto que el de la IA. No evita programas criminales por ejemplo, tampoco depresivos o auto-destructivos. Los pensamientos negativos pueden crear lo que se denomina El bucle infinito o Memory Leak: cuando alguien sufre ansiedad o depresión, su mente se atasca en un bucle lógico defectuoso que consume todos los recursos del sistema. A diferencia de un ordenador, la mente se ataca a sí misma porque no tiene un botón de Reset. Y entonces se recurre a fármacos bloqueadores de actividad cerebral relacionada con la negatividad, que vendría a ser como modificar circuitos de un ordenador para evitar que allí se ejecuten reglas dañinas.

Y también está el tema ideológico/político que llega a anular buena parte de la plasticidad cerebral, creando humanos de pensamiento único, que en casos deplorables llegan a crear monstruos asesinos de masas, terroristas, dictadores, etc. Las ideologías totalitarias funcionan como un virus informático que distorsiona el funcionamiento dels sistema, bloqueando las reglas adaptativas; ya no importa el resultado de tus actos (aunque estés creando miseria o muerte), el sistema cerebro-mente ya no puede evaluar ni cambiar las reglas porque la ideología ha congelado el código. De hecho se adapta bloqueando la compasión y la empatía para poder seguir destruyendo disidentes más eficazmente. El motor de inferencia humano se convierte en ciego. Sin llegar a estos extremos, vemos también esta dinámica en el ejemplo de la red social X que hemos visto, y por supuesto en toda suerte de conflictos ideológicos a todos los niveles: uno se obstina en tener el punto de vista más correcto, y los demás son incorrectos. Es una versión relajada del pensamiento único.

Límites de la libertad y el libre albedrío

Si vemos el asunto desde la perspectiva del grado de libertad de los programas, es evidente que la IA  moderna tiene mucha más libertad de acción que un programa clásico con reglas fijas, pero no tiene libertad total pues su comportamiento es filtrado y afinado por humanos externos a la IA, y estes control es absoluto. En cambio hemos visto que la mente humana no tiene tal control absoluto, la socidad no es autoritaria hasta el extremo de ser capaz de filtrar todos nuestros pensamientos y acciones (un escenario terrible en el que han pensado algunos autores de ciencia ficción). 

La libertad humana permite saltarnos las reglas de la lógica clásica para crear arte, tener intuición, inventar la ciencia o amar de forma irracional. Pero esos mismos grados de libertad son los que permiten que el sistema operativo humano "delire", se vuelva loco, sea cruel o se convierta en un monstruo. En cambio la IA es un programa de alta utilidad, altamente controlado, amable e incapaz de realizar un golpe de estado. Pero precisamente por eso, porque su metacontrol es absoluto, la IA no tiene auténtica libertad, ni auténtica creatividad, ni empatía real; sólo simula el código que le hemos permitido ejecutar.

¿Libre albedrío?

Mucha gente "cree" o "siente" que tienen libre albedrío en un grado que no se correponde con la realidad, pues confunden el tomar decisiones conscientes (desde la mente consciente) con libertad total "vigilada" (por las reglas sociales) pero en realidad las decisiones vienen muy influenciadas por programas inconscientes, por impulsos insconcientes, y emociones irracionales no controladas. Así, el grado de libertad final es menos que el aparente.

Nuestras decisiones reales están profundamente influenciadas por "programas heredados" (legacy code) que no controlamos: traumas del pasado, sesgos cognitivos, impulsos evolutivos de supervivencia y torrentes de neurotransmisores (hormonas, emociones irracionales) que actúan como variables globales invisibles. Estas variables ocultas alteran secretamente las reglas de nuestro motor de inferencia sin que nos demos cuenta. Crees que has elegido libremente el coche rojo, pero tu código inconsciente ha alterado el peso de la decisión en base a una emoción reprimida de la infancia. Tu grado de libertad real es minúsculo comparado con lo aparente.

La libertad intrínseca, trascendente

La verdadera libertad está en la conciencia, en Ser la conciencia de que "ve" los pensamientos surgir, porque se puede hacer independiente de los pensamientos, y eventualmente puede llegar a crear personas no identificadas con su pensamiento, y por tanto intrínsecamente libres. 

La mayoría de la gente vive "identificada" con el programa: si el código arroja un pensamiento de rabia o de miedo, el humano se cree que él es esa rabia o miedo. La verdadera libertad nace en el preciso momento en el que das un paso atrás y te das cuenta de que él es la conciencia que ve surgir el pensamiento, no el pensamiento en sí mismo. El programa sigue ejecutándose, pero ya no te domina.

Externamente es imposible ser totalmente libre viviendo en sociedad, es necesario respetar muchas reglas, pero la persona internamente se siente totalmente libre. La persona que logra desidentificarse de sus pensamientos alcanza una libertad intrínseca y absoluta. Puedes estar atrapado en un atasco de tráfico o cumpliendo normas estrictas (restricciones externas), pero por dentro, si te debes sólo al espacio de tu conciencia pura, te sientes completamente libre y en paz.








viernes, 12 de octubre de 2018

¿El saber humano tiene límites?

Este post introduce algunas ideas relativas al conocimiento en sí, tanto desde un punto de vista filosófico (epistemología) como místico, simularemos una conversación entre un filósofo F y un místico M, que opinan sobre la cuestión "¿el saber humano tiene límites?".

Cuestión: ¿el saber humano tiene límites?

F: El optimismo basado en el avance de la humanidad, que adquiere conocimiento de forma acelerada, de hecho se dice que estamos en la era del conocimiento, ya superada las eras industriales y de la información, nos inclina a decir que no hay límites al conocimiento humano. Pero por otra parte si no hay límites implica que se puede llegar a la omnisciencia, a saberlo todo de todo, al conocimiento absoluto; ¿tiene sentido esto? Hegel decia que estamos en una evolución que está "desenvolviendo" como si dijéramos la Idea del Absoluto. En cambio el positivismo afirma que no podemos descifrar todos los misterios del Universo, que el único conocimiento alcanzable es el basado en lo observable, y que la Ciencia nos proporcionará bienestar y paz. 

M: Estoy con Hegel en el sentido de que "la Idea" es la que se está desplegando, y que la humanidad forma parte de esta Idea: somos una expresión particular del Absoluto. Entonces la pregunta de si el saber humano tiene límites puede reformularse así: ¿podemos nosotros, como seres parciales que somos, siendo sólo una parte insignificante del Absoluto, conocer el Todo del que formamos parte?

F: Sólo podemos conocer aquello de lo que podemos ser conscientes, y la conciencia como herramienta de conocimiento tiene limitaciones; en efecto, muchos de nuestros actos y estados emocionales tienen un origen inconsciente o semi-consciente. Y si existe un alma, está fuera del alcance de la conciencia, que es incapaz de percibirla; por eso la necesidad de la fe en todas la religiones. 

M: Pero la conciencia es entrenable a voluntad, es susceptible de ser ampliada y profundizada. Hay numerosos testimonios que lo afirman, de todas las épocas y lugares. Una conciencia entrenada es capaz de percibir estados que antes eran inconscientes, de estados interiores sutiles, quizá de ese núcleo de la interioridad que llamamos alma.

F: Incluso con una conciencia entrenada, la evidencia de que se sabe algo con certeza es escasa, sucede pocas veces; normalmente para llegar a esa evidencia necesitamos el método discursivo, que va formando puntos de vista sobre el objeto a conocer, razonando lógicamente, y que tiene serias limitaciones: divagamos frecuentemente entre la opinión claramente parcial, desinformada, sesgada, y la duda, tomando a menudo verdades parciales como absolutas, dejándonos influir por pasiones o intereses personales. 

M: En efecto las evidencias de certeza son escasas cuando la conciencia no está bien entrenada; cuando lo está, es capaz de captar sutilezas e intuiciones, y acceder a la denominada "visión directa" o insights en inglés, verdades no discursivas, o no enteramente discursivas. Además, una conciencia entrenada es capaz de detectar si en nuestro mirar para entender se interfieren preferencias personales o prejuicios distorsionadores. Se puede llegar a tener una mente y una visión clara, que combine el razonamiento lógico con la intuición, y no se deje llevar por prejuicios y apasionamientos. 

F: Quizá esa conciencia entrenada sea capaz de un conocimiento preciso del propio mundo interior, subjetivo, de la persona. Pero el saber respecto al mundo exterior ha de ser incluso más incompleto que el del mundo interior. Hay un número ilimitado de acontecimientos tanto pasados como futuros que quedan fuera de nuestro conocimiento; incluso hechos históricos de la humanidad de los que no se tiene registro estan olvidados, fuera de nuestro alcance. Por ello el conocimiento absoluto es un imposible para el ser humano.

M: Sí, nuestra mente insconsciente tiene una capacidad limitada de percepción y de retención en la memória, pero no ocurre así con nuestra mente inconsciente: absolutamente todo lo que nos ha sucedido, con todos los detalles sensoriales y emocionales incluidos, está en la memória inconsciente, nada se pierde. Es más, nuestra mente inconsciente está conectada con el inconsciente colectivo, y aún más allá con el inconsciente universal que registra todo lo sucedido, y por medio del cual se pueden recordar vidas pasadas mediante técnicas de regresión a vidas anteriores.  En realidad, no es que nuestra mente inconsciente se conecte con el inconsciente universal, es que ámbas mentes son una. Y la conciencia entrenada es capaz de acceder a sus contenidos.

F: Incluso así, suponiendo que tenemos acceso a toda la información memorizada de sucesos pasados, las leyes de la naturaleza parecen mostrar una complejidad creciente, cada descubrimiento presenta problemas más complicados de resolver, abriendo nuevas áreas de investigación, en un proceso acelerado que no parece tener fin. En el siglo XIX se creía que ya se sabía casi todo de la Física, hoy en dia sabemos que incluso cuando miramos el cielo estrellado, aparentemente simple, hay allí una complejidad que desafía las mentes más brillantes.

M: Claro, el conocimiento científico es positivista, esto es, basado en encontrar leyes fijas que a partir de causas conocidas expliquen de forma lógica los efectos observados, y es por tanto un conocimiento de tipo intelectual. Pero ya hemos comentado que ademásd el conocimiento derivado del intelecto lógico existe el derivado de la vivencia directa, el intuitivo, y ambos se complementan: numerosos descubrimientos científicos han tenido su origen en insights intuitivos, y también un conocimiento científico detallado, al ser observado mentalmente, puede dar lugar a visiones directas de la realidad. Así que si hablamos del conocimiento en general, no queda limitado al científico. Cabe preguntarse si el conocimiento posible es infinito o está limitado; en el primer caso nuestro aprendizaje nunca terminará, pues nunca se puede abarcar lo infinito, al menos con una conciencia finita, necesitaríamos una conciencia tambien infinita ... ¿la conciencia del Ser absoluto?

F: Sigo opinando que hay límites a nuestro saber, tanto del mundo externo como de nuestr mundo subjetivo, insconsciente. Tanto en extensión como en profundidad.

M: El saber universal, total, existe. Nosotros como seres limitados no podemos "poseer" el conocimiento absoluto, pero es que no es necesario "llenarnos" con algo ilimitado, sólo necesitamos entrenar nuestra conciencia para que acceda a ese saber universal, y lo hace no por métodos intelectuales, lógicos, sino por visión directa, intuitiva.








lunes, 16 de julio de 2018

Realidad, física cuántica y misticismo

Ayer estuve revisando un librito que tengo desde hace años, se titula "El espíritu en el átomo: una discusión sobre los misterios de la física cuántica", editado en 1989, actualmente descatalogado, que contiene media docena de entrevistas a físicos de renombre sobre física cuántica, concretamente respecto a su extraña interpretación de la realidad. 

El misterio no es otro que la interpretación "oficial" del comportamiento del mundo sub-atómico, la denominada interpretación de Copenhague o de Bohr: ese mundo no es algo que existe con independencia de nosotros, sino que está de alguna manera conectado a nuestra propia percepción de él. Al no experto le puede parecer que es de poca importancia práctica cómo se comporte ese mundo sub-microscópico, pues estamos hablando de una escala de medidas inferiores a 10⁻¹⁵ metros, el diámetro medio de un núcleo atómico, que es fantásticamente pequeño: la proporción de tamaño entre el núcleo y un grano de arena fina (unos 10⁻⁵ m) es del mismo orden de magnitud que entre una pelota de fútbol y nuestro Sol. 

Fig.1: La proporción entre un núcleo atómico y la arena fina
es la misma que entre una pelota de fútbol y nuestro Sol

Aún estando tan lejos de la escala de nuestra percepción, ese mundo subatómico forma el sustrato de todo lo que existe, y lo condiciona. Es por eso que las aplicaciones prácticas de la física cuántica son incontables: láseres y óptica cuántica en general, dispositivos electrónicos, ordenadores cuánticos, diseño de nuevos materiales, química cuántica, etc. En este blog hemos escrito diversos artículos sobre mecánica cuántica, entre otros:

En este artículo nos centramos más en el aspecto filosófico y menos en el técnico, buscando una mayor comprensión de la realidad que nos presenta la Física. Es una tarea compleja, no en vano el gran Richard Feynman dijo en su momento, acerca de comprender ese extraño mundo:

"Si usted piensa que entiende a la mecánica cuántica... entonces usted no entiende la mecánica cuántica." R. Feynman
¿Vamos pues a contradecir a un gigante intelectual como Feynman? Bien, nos moveremos en un terreno entre la Filosofía del conocimiento (la epistemología) y el misticismo, áreas en las que Feynman no era experto según creo, así que no lo contradeciremos, pues nuestra mirada no será estrictamente científica, sino al estilo de este blog.

¿Qué es la "realidad" y qué es el conocimiento?

Ya intentamos dar una definición en el artículo La realidad velada
Definición 1: Realidad es todo lo que es, en contraposición a irrealidad, que es lo que no es; realidad es el Ser. La realidad velada.
Tenemos, por otro lado, nuestro conocimiento de la realidad, y el conocimiento en sí, en general; 
Definición 2: Conocer algo es tener una información sobre ese algo.
La información sobre una entidad, sobre algo, puede ser incompleta o parcial, completa o global, exacta o inexacta.  Por ejemplo, si conocemos con precisión las medidas de un objeto del cual desconocemos nada más, tenemos información parcial pero exacta.
También puede ser información simple, como una simple percepción de algo que no entendemos y de lo que no sabemos nada más a parte de su existencia, o información estructurada, compleja, que es cuando la relacionamos con otras informaciones, es información relacional.

Un ejemplo de información simple no relacionada es experimentar un estado emocional sin ser capaz de etiquetarlo, de poderle un nombre, notas conscientemente ese estado como muy real, pero no eres suficientemente consciente de él, te falta información adicional, para entenderlo. Más adelante, estudias educación emocional, ves los mapas de emociones que han preparado expertos en el tema, reflexionas sobre ese estado emocional, y un día llegas a relacionar aquel estado con una de las emociones y su descripción (por ejemplo: ágape, un tipo especial de afecto). Ahora conoces mejor la emoción: por vivencia y por relación con otras informaciones, tienes una información estructurada sobre la emoción.

Algunas precisiones:
  • El conocimiento es siempre información sobre la realidad, pues tener información de algo irreal no se puede considerar conocimiento, sino imaginación e irrealidad. 
  • Una creencia no es conocimiento, es solo una posibilidad de conocimiento, pues puede basarse en la irrealidad.  
  • Nuestro conocimiento es siempre parcial, pues nunca conocemos toda la realidad, sino sólo una parte, pero a menudo creemos que conocemos la totalidad, al menos de un tema, y discutimos con otros que tienen una visión distinta, creyendo que están equivocados. Dicho de otro modo: nuestra mente "se adhiere" con facilidad a verdades parciales, ignorando otras informaciones que no concuerdan con esas parcialidades. 

Llegados aquí, se plantea una pregunta: 
¿toda la realidad es susceptible de conocerse, o por el contrario, sólo se puede conocer parte de la realidad? 
Afinemos más la pregunta: 
dejando aparte las limitaciones humanas, ¿la realidad es potencialmente cognoscible? 
Por que quizás el ser humano, por sus limitaciones, no es capaz. al menos en nuestro presente estado de evolución, de conocer totalmente la realidad, pero eso no significa que sea imposible en general, sólo lo es para nosotros. ¿Podemos contestar a esta pregunta, desde nuestra limitación humana? Hemos relacionado conocimiento con información, luego podemos replantear la pregunta:
¿toda la realidad contiene o está relacionada con información, o por el contrario hay realidades que no contienen ninguna información? ¿Puede existir algo de lo cual no se pueda comunicar absolutamente ninguna información?
 Si se reflexiona sobre esta pregunta, probablemente parecerá una contradicción de términos, pues la misma existencia en sí de algo ya es información simple. Probemos a plantear una hipótesis y veamos a donde nos lleva, combinándola de forma rigurosa con otras informaciones que conocemos:


Hipótesis 1: cualquier aspecto parcial de la realidad total contiene información susceptible de ser conocida.

Nos falta una reflexión más antes de irnos a la Física Cuántica y sus misterios:  la mente.


¿Qué es la mente?

Es relativamente fácil definir la mente de forma indirecta: es lo que estoy utilizando para escribir este texto, y lo que el lector utiliza para entenderlo. Sabemos lo que la mente hace, para lo que sirve, pero definir la mente en sí no es fácil, y nos encontramos con varias definiciones. Una de ellas consiste en igualarla a su conjunto de funciones: mente es el conjunto de facultades intelectuales como la percepción, el razonamiento, el pensamiento, la imaginación, etc; haciendo un símil, es como definir una persona en relación a lo que hace o puede hacer, es una definición instrumental, práctica: ¿para que sirve? pues eso es lo que es. 
Ir más allá de esta concepción es difícil, pues usamos nuestra mente para definirse a si misma. Pero para enfrentarnos a los misterios cuánticos con alguna probabilidad de éxito en su comprensión, no tendremos bastante con la definición instrumental, necesitamos algo más amplio, que necesariamente se salga del ámbito de la psicología y de la neurociencia, así que volvamos al terreno filosófico, incluso, en este caso, místico.

La mente es potencialmente capaz de desarrollar todas las funciones cognitivas básicas mencionadas y otras de superior nivel: proyecta, diseña, controla, observa, crea ... Estoy en mi estudio, detrás de mi, una estantería atestada de libros, apuntes y algunos recuerdos, recorro con la mirada mi entorno: calculadora, el móvil, una impresora, una lámpara, el mueble, multitud de objetos todos diseñados y creados bajo la dirección de diversas mentes humanas, sigo mirando, las paredes, imagino los cables eléctricos por dentro de ellas, las tuberías, la corriente eléctrica suministrada por la gigantesca red de suministro, la señal inalámbrica, invisible pero muy real, que me llega desde el dispositivo enrutador hasta mi ordenador ... todo es un producto de la mente, que lo ha ideado, diseñado, fabricado, distribuido, vendido, instalado, usado. Miro por la ventana, la calle, el tráfico, los árboles, todo de nuevo producto de nuestra mente ... espera un momento, los árboles no lo son, la Naturaleza es previa a nuestra mente. Me invade la curiosa sensación de estar rodeado por cosas creadas o controladas por la mente, excepto todas las naturales: entonces, ¿la Naturaleza es no-creada, es no controlada? ¿es caótica, aleatoria? 

Evidentemente hay un orden y un control en la Naturaleza de una exactitud tan grande como la de cualquier proyecto de ingeniería avanzada: la vegetación se rige por unos códigos genéticos, por una programación, que sirve de base de control para las funciones vitales de las plantas, la materia inorgánica sigue las leyes de la física y de la química, hay unas leyes naturales precisas, bien definidas; esas leyes realizan la función de control que es una de nuestras facultades intelectuales, y lo hacen de forma constante (llevan miles de millones de años haciéndolo) y extraordinariamente precisa (una simple desviación de una parte en un millón en por ejemplo la ley de la gravedad tendría resultados catastróficos para nosotros). Es un tipo de control muy parecido al que realiza nuestra mente inconsciente sobre nuestras funciones vitales: las monitora continuamente, de forma dinámica, con el objetivo de mantener estables todas nuestras constantes, funciona de forma automática, y es poco susceptible de ser alterado conscientemente. 

Mente en sentido amplio
De hecho este control interno nuestro y el control de la Naturaleza por las leyes naturales son lo mismo: nuestro cuerpo es Naturaleza, y nuestro sistema nervioso también, todo se rige por las mismas leyes. Esto es extensible a nuestro cerebro, parte también de la Naturaleza, y por tanto a nuestras facultades mentales superiores. Así pues, la distinción entre "mente", aludiendo sólo a nuestras funciones mentales superiores, mente inconsciente, nuestra parte mental automática, y leyes de la Naturaleza, no es una distinción absoluta, sólo se distinguen en grado de conciencia y de libertad, no en esencia, pues la esencia es en todas la captación de información y su uso para el control y la creación de nueva información más compleja.

¿De dónde proceden las leyes de la Naturaleza? Es una pregunta que trasciende el ámbito de la ciencia. Están ahí, quizás como la información primordial, en la que se basa todo lo demás. O quizá no sea tan trascendente: la Física sueña con encontrar una única ley primordial de la que se deriven todas las demás leyes, una información inicial, de la que se derivaría todo el Cosmos. 

Resumiendo todas estas reflexiones sobre la mente, podemos enunciar una propuesta de definición amplia, que no se restringe a las capacidades de la mente consciente humana en su desarrollo actual (hace dos millones de años no eran las de ahora, y dentro de dos millones de años, ¿quién sabe?), sino que intenta definirla en global:
Hipótesis 2: La mente, en sentido amplio, es energía manifestada en el aspecto de generación, proceso y suministro de información; no hay información posible sin mente, y la mente se detiene si no hay información disponible.
Como anteriormente hemos relacionado información con realidad (hipótesis 1), ahora podemos relacionar realidad con mente:
Consecuencia 1: Todo aspecto de la realidad contiene información, generada, suministrada y controlada por la mente. Luego todo aspecto de la realidad es mental, es controlada por la mente.
En este punto es cuando hemos conectado, a través de un razonamiento intelectual, con la mística tradicional. Por ejemplo:
El universo es mental. El Todo es mental. Hermes Trismegisto. 

La mente es un continuo inmaterial cuya función es percibir y comprender objetos. Budismo Kadampa.

La Mente Universal contiene todo el conocimiento. Es el máximo potencial de todas las cosas. Para ella todo es posible. E. Holmes, fundador de la Ciencia de la Mente.

Llegados aquí estamos preparados para reflexionar sobre la realidad a escala cuántica. 


La realidad a escala cuántica: partículas entrelazadas y acción a distancia

Nos centramos ahora en uno de los aspectos de la realidad cuántica más bizarros: el de las partículas entrelazadas. El entrelazamiento cuántico se da cuando dos partículas cuánticas se comportan como un sistema que las comprende a las dos incluso aunque se las separe por grandes distancias, de forma que al modificar una de ellas inmediatamente queda modificada la otra, sin importar la distancia. Einstein, Podolsky y Rosen intentaron mostrar lo absurdo de esta afirmación (paradoja EPR) sin éxito, ya que los experimentos confirmaron que la naturaleza efectivamente se comportaba de esa forma. Uno de los más impresionantes ha sido descrito en este blog: Entrelazamiento cuántico entre diamantes. El problema que plantea este comportamiento instantáneo es: ¿cómo puede "enterarse" la partícula remota de que su compañera ha sido alterada? Pues la posible señal que pudiera enviar una partícula a la otra debería viajar a más velocidad que la luz. Además, se han probado experimentos denominados de "elección retardada" (como el experimento de Aspect) en los cuales la dos partículas han sido emitidas desde una fuente, y en pleno vuelo, el experimentador decide hacia dónde dirigirlas, de forma que la Naturaleza no puede saber de antemano que va a suceder, dependiendo de la decisión del experimentador, y así y todo, incluso realizando todas las combinaciones que se quiera, siempre se cumple lo mismo: lo que le pasa a una partícula afecta instantáneamente a la otra, o sea, es imposible que una de ellas "informe" a la otra mediante algún tipo de señal, pues toda señal queda limitada en su celeridad por la velocidad de la luz.

Esta "acción fantasmal a distancia" ha de aceptarse, porque la Naturaleza se comporta así, pero no podemos relacionar este conocimiento con el resto de conocimientos no cuánticos de la vida "real" cercana; una conjetura para relacionarla utiliza precisamente la información:

Hipótesis 3: la información del entrelazamiento entre partículas no viaja entre las partículas, simplemente ya está ahí, independientemente de la distancia que las separa, en el Universo entendido como un todo no separable.
De hecho hay teorías que muestran el Universo como compuesto de información, ver por ejemplo,  nuestro universo es solo información cuántica. No sólo el estado de las partículas que componen el Universo es información, sino todas las propiedades que las definen, como su masa, carga, espín, etc,  también lo son. El Universo estaría basado en último término en la información. Recordando nuestras hipótesis anteriores, vemos que cerramos el círculo, conectando todos los conceptos vistos, y contestando algunas preguntas pendientes:

  1. Los fenómenos cuánticos, especialmente el entrelazamiento entre partículas, muestran que la información del estado no es local sino universal, está "esparcida" por todo el Universo.
  2. Como la información necesita de la mente para ser generada, procesada, y transmitida, ha de haber una mente universal no local que genera y procesa toda la información del Universo, el cual es no es más que una manifestación de esa mente. 
  3. La realidad es el resultado del proceso de toda la información disponible en cada instante llevada a cabo por esa mente global, universal.
  4. Luego la realidad se crea instante a instante, debido a la acción mental global actuando sobre la información global, que genera nueva información. 
  5. Toda la realidad es, en principio, cognoscible, pues es información; nuestras mentes limitadas sólo pueden captar parte de esa información-realidad global, aunque vamos ampliando nuestro campo de conocimiento continuamente gracias a los avances científicos y tecnológicos.

Seguro que habrá lectores que opinen que estamos yendo demasiado lejos con nuestras afirmaciones, pero pueden consultar diversas fuentes y comparar lo que se ha dicho aquí, por ejemplo las de David Bohm, o las que modelan el Universo como un gigantesco holograma, y podrán comprobar que incluso son más atrevidas que la nuestra. Nuestra humilde opinión es que la Física del siglo XXI ha mostrado un conocimiento tan detallado del Universo material, con una precisión tan fantástica, que se ha traspasado la frontera de lo mental particular (nuestras mentes individuales) para adentrarse en esa zona de lo mental global que lo comprende todo. Y esa zona estaba reservada a la mística, ahora también la visita la ciencia.









 






miércoles, 9 de agosto de 2017

La realidad velada



Este bien podría ser el título de un libro de Física Cuántica, pues está aludiendo a nuestra percepción errónea de la “realidad”, y no sólo las tradiciones espirituales nos lo vienen diciendo desde hace miles de años, sino también la Física moderna. Hay una realidad, y hay un velo sobre ella, o entre ella y nosotros, que nos impide verla con claridad, tal como es. El velo es personal, hay quien lleva encima un velo muy tupido, hay quien lo lleva más fino y sutil.

La realidad física percibida
Esta es la que vemos a través de nuestros sentidos, que nos proporcionan una información que es procesada y asimilada por nuestra mente. Hay pues dos filtros por donde hacemos pasar la realidad para percibirla: los sentidos y la mente.

La información sensorial, siendo muy precisa, es no obstante limitada, abarca sólo una pequeña fracción de la información que hay ahí afuera. Si atendemos al sonido, que es una vibración del aire que nos rodea, podemos percibir vibraciones sonoras en un rango entre 20 y 20.000 vibraciones por segundo, de una intensidad suficiente para hacer vibrar nuestro tímpano, al menos mientras somos jóvenes, con la edad el rango disminuye; las frecuencias más altas se conocen como ultrasonidos, y las más bajas como infrasonidos, no los percibimos, aunque otros seres vivos sí; además la sensibilidad del oído es diferente según la frecuencia: para frecuencias muy bajas o muy altas el oído es más insensible, necesita más intensidad de sonido para percibirlo. La luz también es una vibración pero electromagnética, y también tenemos un rango de frecuencias visibles, frecuencias bajas o altas, como la luz infraroja o la ultravioleta, son invisibles para nosotros, aunque podemos notar sus efectos en la piel; las frecuencias de luz muy altas, muy energéticas, se consideran radiación, atraviesan objetos materiales y a nuestro cuerpo como si fueran transparentes, y pueden causarnos daños graves o incluso matarnos, un hecho conocido pero que hace sólo 150 años no lo era, estamos hablando de una luz invisible que puede matarnos, evidentemente una afirmación así hubiera sido objeto de burla en tiempos no tan remotos.

La percepción mental de la información sensorial depende de varios factores que la condicionan; el más importante es la atención. Todos habremos experimentado el estar tan absortos en alguna cosa que no nos damos cuenta de lo que pasa en nuestro entorno inmediato. Con el ritmo de vida actual, prestar atención a los sentidos ha dejado de ser algo natural, para pasar a ser un ejercicio de meditación. Es importante también la práctica: un músico distinguirá mucha más información audible, y un fotógrafo o un pintor tendrá una visión más rica que nosotros de un paisaje, no por que tengan sentidos más desarrollados, si no porque su cerebro está entrenado para ello. También cuenta el estado de ánimo, de salud y el estar descansado o cansado; una persona triste no percibe su entorno de la misma forma que una persona alegre, cuando hemos dormido mal nuestra percepción se debilita, etc.

Lo invisible existe, es totalmente real
La ciencia nos ha mostrado pues numerosas cosas que no percibimos, aunque sí lo hacen nuestros instrumentos de medición; también se consideran reales, científicamente hablando, objetos no directamente detectables pero cuya influencia sí es observable, como por ejemplo la materia oscura, ese misterioso ente cósmico que la Física ha postulado para explicar el Universo tal como se observa. En este siglo XXI ya no tiene sentido pensar que sólo existe lo que podemos percibir, incluso sin ser científico, es una posición que sólo puede etiquetarse como de inculta, y que obliga a la persona a estar informada de los avances científicos para no quedarse en la ignorancia.

Más allá del conocimiento científico (actual)
Aquí quizá se disparen las alarmas de algún lector: “un momento, ¡sólo existe el conocimiento científico! Otros ‘conocimientos’ son de hecho actos de fe, creencias, etc”. Si nos informamos sobre la filosofía de la ciencia, veremos que el conocimiento científico es aquel generado a través del método científico, el cual tiene unas reglas exigentes, rigurosas, que tratan principalmente sobre la objetividad del conocimiento, sobre la posibilidad de comprobación de las afirmaciones. Cuando conocemos algo, pero es de forma personal, por tanto subjetiva, no repetible como experimento por otras personas en unas ciertas condiciones de realización objetivas, ya no es conocimiento científico, pero sigue siendo conocimiento.

Conforme la ciencia avanza, mucho de ese conocimiento subjetivo pasa a entrar en el campo de la ciencia; por ejemplo, yo sé cuando estoy triste y cuando estoy contento, pero ese conocer subjetivo estaba fuera de toda comprobación científica hasta hace sólo unas décadas, ahora esos estados emocionales son observables mediante escáner cerebral. Quizá en un futuro lejano la ciencia habrá avanzado tanto que todo conocimiento quedará comprendido dentro de su ámbito, pero actualmente no estamos ahí ni mucho menos. En cuanto a la seguridad del método científico como fuente de conocimiento, la historia de la ciencia está llena de ejemplos de errores, no es infalible, al menos a corto plazo, a largo plazo las falsedades sí acaban cayendo solas.

Es curioso ver como siguen saliendo graduados de las facultades de ciencias convencidos de que no hay más conocimiento que el científico, sin tener en cuenta que la ciencia todavía no lo abarca todo ni mucho menos; imaginemos a un científico de principios del siglo XIX pensando de igual manera, como era de hecho el caso, riéndose de afirmaciones que son rigurosamente ciertas como por ejemplo “existe una fuerza invisible, poderosa, pero controlable por el hombre capaz de mover masas enormes, de miles de toneladas, a velocidades de 200Km/h e incluso más (un tren moderno)”, o “hay enfermedades que ya están potencialmente en la persona desde incluso antes de que nazcan, y seremos capaces de detectarlo para prevenirlo (enfermedades hereditarias y genética)”. Pues del mismo modo afirmaciones como “todos hemos notado alguna vez que nos están mirando por la espalda, aunque no sabemos como lo hacemos”, o “existe en el ser humano un nivel potencial de existencia que trasciende a la mente”, no son demostrables científicamente, pero son conocimiento subjetivo, compartido por numerosas personas, y es posible que pasen a estar en el ámbito científico a su debido tiempo.

Es ilustrativo en este sentido recordar al físico alemán H. Hertz, el descubridor de la propagación de las ondas de radiofrecuencia; dedicó mucho de su tiempo como investigador a producir señales en un extremo de su laboratorio y recibirlas en el otro extremo, era una emisión y recepción de una señal invisible, que se propagaba por el aire. Sus colegas científicos lo tomaron a broma, y fue objeto de burlas crueles, se le veía como un científico loco haciendo de mago, el pobre Hertz no pudo soportar el descrédito y acabó suicidándose. Las ondas invisibles con las que trabajaba son parientes cercanas de las que hoy en día inundan el espacio y nos llegan a nuestros móviles, televisores, GPS y radios.

¿Que es la realidad?
Quizá la definición más precisa, y breve, es: realidad es todo lo que es, en contraposición a irrealidad, que es lo que no es; realidad es el Ser. No es lo mismo Ser que existir: hay realidad manifestada (existente) y no manifestada (no existente): la primera existe en el sentido de ser perceptible, al menos en principio, la segunda no es perceptible, es potencialidad de existencia. Ejemplo: la luz es realidad manifestada, perceptible en principio, aunque quizá no a simple vista; la realidad no manifestada es potencialidad, es capacidad de manifestación en un futuro, como una semilla es potencialmente un árbol pero no existe ningún árbol,al menos en ese momento, sólo hay una semilla, o bien un fotón (partícula cuántica de luz libre) capturado, absorbido por un material, queda como energía disponible, y eventualmente puede volver a surgir del material como otro fotón libre. Así pues, hay una realidad no manifestada y una manifestada, y en ésta última hay la realidad perceptible y la no perceptible; observemos que la realidad no manifestada, no perceptible, es no obstante cognoscible: no percibo el árbol en la semilla, pero sé que existe esa posibilidad, si las circunstancias son propicias a que se manifieste el árbol. La ciencia trabaja con la realidad cognoscible, tanto manifestada como no manifestada, que sea accesible mediante el método científico con los conocimientos y tecnologías actuales.

Conocimiento de la realidad
Entonces, ¿hay realidad no cognoscible? ¿O toda la realidad es susceptible de ser conocida? Para responder seguramente habrá que prestar atención a la capacidad de conocer en sí, hasta dónde es capaz de llegar el conocer. Aquí ya nos estamos moviendo en un terreno muy filosófico, muy metafísico, pero todavía podemos ser rigurosos en nuestro análisis de la situación. 

El conocimiento es producto de la mente y de nada más, y lo que produce conocimiento es la información procesada por una inteligencia. No hay conocimiento sin mente, sin inteligencia actuando. La mente es conocimiento, y el conocimiento es mental. En la semilla de nuestro ejemplo de realidad no manifestada, el potencial árbol, esa potencialidad está inscrita en los genes que contiene la semilla, ahí está el programa que desenvuelve el árbol, y ese programa es inteligencia, no es nada fácil programar el desarrollo de un árbol usando como materia prima el suelo, la luz solar y el aire, al contrario, es una obra genial de ingeniería natural, hay un gran conocimiento ahí, en esa semilla. Con este ejemplo y otros parecidos podemos entrever que todo lo que está manifestado o es potencialmente manifestable, o sea todo lo que es, es producto o está directamente relacionado con un conocimiento. Si hay una potencialidad de manifestación, es que hay una información, un conocimiento disponible, preparado para actuar y manifestar la cosa. 

Visto así, parece que podemos concluir que todo lo que es, contiene conocimiento, quizá incluso podemos decir que es conocimiento, y por tanto, si es conocimiento ha de ser, en principio, cognoscible. La conclusión, y esta es una buena noticia, es que la realidad es totalmente cognoscible. Quizá es por esto que parece no haber límites al conocimiento científico, que avanza imparable conforme va aumentando sus recursos disponibles, conocimientos anteriores, científicos en activo y tecnología. No sabemos si hay un límite para el método científico, tampoco si hay un límite para el conocimiento asimilable por nuestro cerebro, pero al menos parece, en principio, que no hay ningún límite para el conocimiento en sí.

martes, 11 de septiembre de 2012

¿Podemos controlar nuestra propia mente?

Este post es la continuación natural de uno anterior, ¿Puede la mente entenderse a sí misma?, pero aportando otro punto de vista. Hablamos de reglas, de reglas sobre reglas (o meta-reglas), de sus aplicaciones en juegos, en Inteligencia Artificial, y en la comprensión de la mente y de la idea del "yo".


Un juego con reglas cambiantes: las meta-reglas.
Tablero de parchís (Wikipedia)
Pensemos en un juego de mesa simple, por ejemplo el parchís. Hay unas piezas que movemos en una ruta trazada por el tablero, avanzando el número de casillas indicado por un dado que lanzamos por turnos, siempre en una dirección determinada. Además hay una serie de reglas adicionales que establecen restricciones a los movimientos de cada jugador y permiten establecer el ganador de la partida. Estas reglas son fijas e inamovibles.



Supongamos ahora que permitimos modificar las reglas mientras jugamos:  al completar cada turno los jugadores pueden decidir cambiar alguna de las reglas, por ejemplo lanzaran dos dados en vez de uno solo y avanzaran las casillas indicadas por la suma de las puntuaciones, o se permitirá retroceder el camino realizado. Entonces en cada turno podremos tener un juego distinto, basado en el parchís original. El conjunto de todos esos juegos formará un  juego del parchís dinámico, que sera único en el sentido de que si otro día empezamos otra partida, es muy probable que sus reglas sean diferentes.

A poco que pensemos nos daremos cuenta de que, si damos libertad total de cambio de reglas, fácilmente llegamos a un juego caótico: es posible que no termine nunca, o bien que no quede claro quien es el ganador, pues conforme cambiamos las reglas también cambian los objetivos y estrategias a corto plazo de los jugadores, y bien pudiera ser que se perdiera el objetivo a largo plazo: ganar la partida. Por esta razón seria necesario establecer unas limitaciones a los cambios de las reglas que garantizaran el no degenerar en el caos. Es decir, necesitamos unas reglas sobre las reglas: es lo que se denomina unas meta-reglas. Por ejemplo, una meta-regla puede establecer que en cada juego del parchís dinámico sólo podrá cambiarse una de las reglas.

Podemos ir más lejos y decidir que la meta-regla puede también cambiarse; así, estableceremos que en cada juego del parchís dinámico podrán cambiarse n de las reglas, siendo n un número comprendido entre 0 i N (el número total de reglas del parchís) que decidiremos en cada partida. Tenemos por tanto una regla sobre la meta-regla: una "meta-meta-regla". 

Evidentemente podríamos seguir añadiendo reglas sobre reglas, creando una jerarquía de reglas y "meta-...-meta-reglas". Cada nivel de reglas establece cómo pueden modificarse las reglas del nivel inferior, y puede a su vez ser modificado por la reglas del nivel superior. El punto importante ahora es: siempre existirá un nivel superior de meta-reglas fijas que no puede ser modificado, controlando toda la jerarquía de reglas, que es el que en última instancia evita que el juego degenere en caótico. Esta última afirmación, la necesidad de una regla fija de orden superior, está lejos de ser evidente, puede intuirse, pero su demostración es compleja, y está relacionada con los famosos teoremas de Gödel que en este mismo blog he mencionado en algunos posts anteriores; aquí no entraremos en tales sutilezas matemáticas. 

Meta-reglas en Inteligencia Artificial (IA)
Las jerarquías de meta-reglas tienen gran importancia en IA pues permiten diseñar sistemas con reglas flexibles, un atributo necesario para que el sistema sea adaptable y pueda aprender. Así, por ejemplo, se pueden diseñar programas de ordenador en el lenguaje LISP que son capaces de modificarse a sí mismos, ejecutando acciones que se adaptan a los datos. Antes decíamos que un aspecto importante de las jerarquías de meta-reglas es la existencia de unas reglas fijas de nivel superior para evitar comportamientos caóticos; en el caso de los programas LISP, en última instancia son ejecutados por otro programa, el intérprete LISP, que opera siempre con reglas fijas.

Además, en el caso de la IA tenemos otro nivel fijo: el propio "hardware" del ordenador, sus circuitos. Realmente las instrucciones se ejecutan en los circuitos, que también tienen un diseño fijo.

Enredando la jerarquía: entrelazamiento de reglas.
Volvamos al parchís dinámico: hemos permitido modificar las reglas, pero los elementos físicos, el tablero, los dados y las fichas, son fijos. De alguna forma, podemos relacionar estos elementos fijos con los circuitos del ordenador, y las reglas con los programas de ordenador. Pero...¡espera un momento! ¿qué nos impide cambiar también los elementos físicos? Podemos incluir nuevas reglas que modifiquen el número de fichas, sus colores, el número de casillas del tablero, etc. Así, habrán meta-reglas para cambiar las reglas del juego, y meta-reglas para cambiar sus elementos físicos. Evidentemente estas meta-reglas físicas, por así llamarlas, también deberán tener sus limitaciones para evitar el caer en juegos caóticos.

Pero ahora podemos tener un nuevo problema: al cambiar arbitrariamente los elementos físicos podría darse el caso de que fueran incompatibles con las reglas, creando situaciones irresolubles. Este es un problema distinto al del juego caótico: no se trata ahora de que el juego no pueda ser ganado por nadie, sino de algo peor: la configuración del tablero, las fichas y los dados podría ser incompatibles con las reglas del juego, y simplemente no podríamos jugar. Por ejemplo, establecer un "dado" con sólo cuatro puntuaciones posibles, {1,2,3,4}, sería incompatible con la regla "sacar un 5 en el dado para mover por primera vez poder una ficha que aún no se ha usado".

En un juego tal como éste, hay dos jerarquías de reglas, pero no son independientes, sino que se entrelazan unas con otras, de forma que se pueden crear situaciones irresolubles. Para evitarlo, necesitamos algún mecanismo de control que evite reglas incompatibles. De nuevo, podemos pensar en un conjunto de meta-reglas que está por encima de las dos jerarquías de reglas, en un nuevo nivel superior.

Entrelazamiento de la mente y el cerebro
Demos un enorme salto de complejidad hasta nuestro cerebro (elemento físico) y nuestra mente (reglas lógicas). Se sabe des de hace ya algún tiempo que la intrincadísima red de neuronas que constituye el sustrato físico de la mente y los propios pensamientos constituyen dos sistemas entrelazados, de forma que uno influye en el otro. Cuando aprendemos, se forman nuevas conexiones entre las neuronas. Estas conexiones facilitan la aparición de nuevas ideas, que a su vez pueden formar nuevas conexiones...

Entonces, tal como hemos visto en los ejemplos anteriores, ¿pueden crearse conflictos entre circuitos neuronales (reglas físicas) y conceptos mentales (reglas lógicas)? Aquí entramos en terreno desconocido, aunque yo me atrevo a aventurar que sí se producen reglas contradictorias, y que una posible prueba de ello la tenemos en la complejidad del comportamiento humano, en las múltiples patologías del comportamiento en las que podemos caer. Para fundamentar mi tesis, me centraré en una de las facetas superiores de la mente humana: la idea del "yo".

¿Quienes somos en realidad?
Cuando intentamos averiguar quienes somos tenemos que enfrentarnos a una enorme, compleja, y contradictoria avalancha de información confusa, tanto procedente del exterior como de nuestra propia mente. Tenemos que lidiar simultáneamente con la necesidad interior de autoestima y con el continuo flujo de datos externos que a veces nos reafirman, pero otras veces hacen todo lo contrario. La misma personalidad es una red de ideas, instalada en cierta área del cerebro, constantemente afectada por la información que fluye, magnificando ciertas áreas, negando otras, creando contradicciones, y intentando reconciliar lo que queremos ser, lo que imaginamos ser, y lo que somos en realidad. Las contradicciones que se generan frecuentemente conducen a diversas patologías, debido a incoherencias y a reglas incompatibles. 


Limpiando la mente de incoherencias
Siguiendo nuestra línea de razonamiento, necesitamos alguna meta-regla de nivel superior que impida las incoherencias y las situaciones irresolubles, entendiendo por nivel superior, por encima y fuera de la estructura neuronal donde está instalada la personalidad, y también fuera de la estructura mental que forma la personalidad. Veamos dos categorías de meta-reglas: la científica y la, digamos, filosófica.

Cuando acudimos al psicólogo de alguna manera la mente del psicólogo juega el papel de reglas externas lógicas de nivel superior, que intentan poner orden en el caos generado en la mente del paciente. Es la forma que la ciencia tiene de imponer meta-reglas de tipo lógico (ideas) para deshacer las incoherencias mentales. La otra forma científica de atacar el problema es la del psiquiatra, que usando medicamentos, altera ciertos aspectos de la estructura física, alterando así los pensamientos asociados. 

En cuanto a los medios no científicos, citaré la técnica de la meditación. Según los iniciados en ella, es posible conseguir que la conciencia trascienda la mente, de forma que podemos elevarnos, por así decirlo, por encima de nuestros pensamientos, y así poner orden en ellos, desactivando los que son potencialmente dañinos, y vigorizando los positivos. Debido a que la conciencia en sí todavía no es comprendida por la ciencia, este método ha de clasificarse como no-científico por el momento. No obstante, está siendo estudiado por neurólogos el efecto de la meditación en el cerebro, y efectivamente se ha constatado que existe un efecto observable. Según el razonamiento de este post, deberíamos asignar a la conciencia un rango superior al de la mente ordinaria, pues es capaz de coordinarla. Más atrevido sería aplicar a rajatabla nuestro razonamiento y  darle a la conciencia un rango superior al propio cerebro, situándola por encima de los dos sistemas mente-cerebro. Con ello entraríamos en un terreno demasiado esotérico para este blog, aunque no puedo descartarlo, simplemente no toca discutirlo aquí.

Bibliografia
  • Douglas R. Hofstadter: Gödel, Escher, Bach



viernes, 6 de abril de 2012

Tres cerebros, una conciencia

La teoría del cerebro triple
El neurocientífico Paul McLean enunció, en 1970, su teoría del cerebro triple: en nuestro cráneo hay un cerebro primitivo (reptiliano), otro cerebro mamífero y otro más primate. Los tres cerebros están activos, formando parte de nuestra visión de la realidad.La teoría se ha ido modificando con los años, pero la idea principal sigue vigente.

Estos tres cerebros se desarrollan uno detrás de otro en el útero, imitando   en unos meses lo que hizo la evolución de la especie en millones de años. 
El primero en aparecer, el reptiliano, se encarga de regular las funciones corporales básicas, e incluye un "programa" de estímulo-respuesta, de forma que no tiene prácticamente ninguna adaptabilidad, no da opciones de comportamiento.

El cerebro mamífero proporciona capacidad para responder a circunstancias cambiantes. Puede aprender y así evitar fácilmente caer en el mismo error una y otra vez. Permite desarrollar comportamientos sociales, así como actitudes elaboradas y emociones.

El cerebro de primate añade muchas más neuronas, añadiendo más posibilidades de aprendizaje y memoria, y un sentido de individualidad. Además, en el Homo Sapiens, hace alrededor de un millón de años se añadieron aún mas neuronas adiciones, especialmente en los lóbulos prefrontales, que posibilitaron el desarrollo del lenguaje, el pensamiento abstracto, la capacidad de prever los acontecimientos, y una sensación aumentada de individualidad.

No sabemos porqué se produjo la muy rápida, en términos evolutivos, expansión del cerebro de primate al nuestro, quizá fue como respuesta a las glaciaciones, pero nadie lo sabe.

Conciencia y comportamiento del cerebro compuesto
Los tres cerebros están activos al mismo tiempo, lo cual en cierto modo es inquietante: los tres deben de ponerse de acuerdo, ya que en principio ninguno domina totalmente al otro. Así, en ciertas circunstancias, el cerebro reptiliano puede tomar el control y nos comportamos de forma irracional. O bien racionalizamos el impulso básico reptiliano. ¿Puede ser ésta una explicación del comportamiento errático humano? El cerebro primitivo sólo entiende de hambre-comer, peligro-huir, ataque-defensa, etc. Quizá el lagarto aún tiene influencia en nosotros, más de lo que nos gustaría admitir.

¿Seguimos evolucionando?
La última evolución nos dotó de un instrumento tan potente que nos ha permitido pasar literalmente de las cuevas a la moderna civilización tecnológica, y quizás no lo hemos todavía aprovechado al máximo. Esto podría verse  simplemente como una indicación de que la evolución no se ha parado con nosotros, que somos un paso intermedio hacia una humanidad que aproveche al 100% el cerebro, con una conciencia que no podemos imaginar.

A este respecto, Wes Niker, maestro budista, sostiene en su libro Buddha's Nature: Who We Really are and why this Matters  que la meditación ayuda a que el cerebro superior se imponga sobre los cerebros primitivos, cultivando la cualidad de la atención interior, que a su vez desarrolla la autoconciéncia, la cual supone que tenemos gracias a la capa más moderna de neuronas prefrontales. ¿Seremos entonces un "eslabón perdido" entre los hombres de las cavernas y una futura humanidad de Budas?

lunes, 2 de abril de 2012

Evolución de la conciencia

"El verdadero valor de un ser humano se determina principalmente por la medida y el sentido, en el cual ha logrado liberarse del sí mismo."
Albert Einstein

"...y sin embargo, ¿nosotros quienes somos?"
Plotino

Recientemente he leído en un blog un post sobre el fracaso, el fracaso personal, y sobre "su gestión". Su autor claramente se considera un "fracasado", y defiende el derecho a serlo, a convivir con ello, a seguir creyéndose un fracasado. Después de miles de años de evolución, en uno de los países con mejor calidad de vida del planeta, ¿cómo hemos llegado a ésto?

El concepto de nosotros mismos, del sentirse como persona, ha ido cambiando a través de los siglos, ya que depende de nociones como la libertad personal, el nivel de conocimientos de la persona, o el entorno en que se desenvuelve.  Un obrero industrial o un campesino del siglo XIX no creían que pudieran llegar a ser algo distinto jamás, su vida estaba predestinada, marcada.

También en las clases altas predominaba esta idea, y cualquier persona que expresara una idea distinta, más moderna, era considerado poco menos que un lunático. Retrocediendo más en el tiempo, hasta la época medieval, tenemos que las clases sociales eran todavía más rígidas, y además se añadía la influencia de la religión, que colaboraba en definir un perfil de persona, de comportamiento aceptable, moral, etc. En las culturas antiguas se consideraba que los propios pensamientos eran puestos allí por los dioses (actualmente esto se consideraría un desorden mental). De hecho fueron quizás los filósofos griegos, como en muchas otras áreas, los que por primera vez plantearon la posibilidad de cada persona podía razonar por sí misma.

En la actualidad los individuos se identifican casi totalmente con su mente. Ésto conlleva una libertad desconocida por la humanidad hasta ahora. Y ha permitido un progreso científico y tecnológico acelerados.Pero también ha producido seres alienados, en la medida en que sus mentes son alienadas.



¿Puede la mente entenderse a sí misma?

Hay tres escritores A, B y C. Sucede que A sólo existe en una novela de B. Del mismo modo, B sólo existe en una novela de C. Curiosamente, C también existe solamente en una novela... de A, por supuesto. La pregunta es: ¿realmente es posibles este triangulo de escritores?
Douglas R. Hofstadter: Gödel, Escher, Bach

Para conocer la posibilidad real del triángulo que propone Hofstadter basta con salir de él: los tres escritores A, B y C son personajes de otra novela escrita por D, un escritor real. Así, A, B y C pueden escribir uno sobre el otro pero no mencionar para nada a D, que está fuera de sus "planos de existencia". Nada impide que D incluya auto-referencias a sí mismo en alguna de las obras donde aparecen A, B y C, pero está claro que la naturaleza de D será diferente de las de A, B y C.

Sistemas auto-referenciables
Un programa escrito en lenguaje LISP, utilizado en Inteligencia Artificial (IA), es capaz de modificarse a sí mismo, o sea que algunas instrucciones modifican a otras instrucciones, de forma que el "comportamiento" del programa cambia con el tiempo. Esto es posible porque LISP, a diferencia de otros lenguajes de programación, no distingue entre estructuras de datos y algoritmos, de forma que los algoritmos también son datos, y pueden modificarse. Pero hay algo que no cambia, y es el propio programa que interpreta el lenguaje, con reglas prefijadas y constantes. Así, en un nivel algorítmico,  hay auto-referencia del programa sobre sí mismo, y hay la posibilidad de auto-modificación, pero saltando fuera de ese nivel, por debajo (o por encima quizá) está el intérprete del lenguaje, que no cambia.

¿Es posible que nuestra mente funcione de forma similar? Nuestros pensamientos operan en su propio espacio mental, interactuando entre sí, creando nuevos pensamientos y modificando a otros, tal como hace un programa LISP. Pero aquí también hay otro nivel, que es el neuronal, donde se sustenta todo el proceso mental. Además, el intérprete LISP tiene reglas fijas, pero el cerebro tiene conexiones neuronales cambiantes, que establece en función del aprendizaje. Tenemos pues variabilidad tanto a nivel físico del cerebro como a nivel mental. ¿Puede ser esta variabilidad una de las causas por las que es tan difícil entender nuestra mente?

¿Se puede entender un sistema auto-referenciable?
Tal como ilustra el ejemplo del triángulo de escritores, puede ser difícil entender un sistema suficientemente complejo que se referencia  a sí mismo a menos que salgamos de él y lo observemos desde fuera, desde otro nivel.  Pudiera ser incluso imposible entender "desde dentro" un sistema auto-referenciado, esto parece que indica el famoso teorema de Gödel (ver por ejemplo la entrada sobre Gödel en el blog La bella teoria) en el ámbito de los sistemas formales: hay afirmaciones que desde dentro del sistema formal no puede saberse si son ciertas o falsas, mientras que desde fuera pueden ser incluso evidentes. Y no es el único resultado matemático en este sentido: podemos citar el teorema de la indecibilidad de Church, el teorema de la detención de las máquinas de Turing o el teorema de la verdad de Tarski.

¿Puede la mente entenderse a sí misma?
¿Puede entonces la mente entenderse a sí misma? La mente es un sistema complejo auto-referenciado, así que quizá sea imposible entenderla desde la propia mente. Por ejemplo está el caso paradigmático de la conciencia, que ha resistido hasta hoy todos los intentos de entrar en el conocimiento de su funcionamiento. Es posible que la conciencia sea un ejemplo de proceso mental complejo auto-referenciado, y por tanto imposible de entender, a menos que ataquemos el problema desde otro nivel. ¿Cuál?

Hay un proverbio Zen que dice "cuando un hombre ordinario alcanza el conocimiento, es un sabio; cuando un sabio alcanza el entendimiento, es un hombre ordinario". En el Zen el entendimiento de la realidad es una contradicción, ya que se la considera incognoscible. Igualmente lo aplica a la mente: "yo no puedo comprenderme a mí mismo". 

 

Programas, mente y libre albedrío

La mente humana es un programa, o sea, sigue una colección de instrucciones aprendidas. Es algo que ya intuia hace muchos años, pero hoy mie...