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jueves, 9 de marzo de 2023

Discutir, dialogar, convencer: del razonamiento estrecho, luchador al razonamiento ámplio, amable

La verdad absoluta no está disponible

Releyendo Logicomix una épica búsqueda de la verdad, un fantástico cómic sobre el principal tema de interés del filósofo Bertrand Russel, premio Nobel de Literatura que fue el encontrar métodos lógicos fiables, rigurosos, para decidir sobre qué es verdad y qué es correcto, y qué es falso o incorrecto, recuerdo que fue un gran fracaso para Russell, pues encontró lo contrario de lo que buscaba, lo que halló después de una vida de dedicación es que no existe ningún proceso racional infalible para decidir qué es cierto/correcto y qué no lo es

Quizá a primera vista pueda parecer un tema de poco interés práctico, reservado a filósofos, pero nada más lejos de la realidad, pues estamos tomando continuamente decisiones, opinando, juzgando, defendiendo nuestras posiciones, muchas veces como si fueran las correctas, sin más margen para otras formas de ver la realidad, y eso en nuestra sociedad actual lleva a disputas interminables, partidos irreconciliables, conflictos, e incluso odios y guerras. Un cambio de actitud hacia nuestros propios razonamientos y los de los demás puede hacer, por tanto, mucho bien.
 
En este blog hemos ya escrito acerca de este tema, concretamente en los artículos La ignorancia en la sociedad del conocimiento repasamos factores que explican por que todavia hay tanto desconocimiento en la sociedad avanzada del siglo XXI entre los que destacamos ahora la falta de información de calidad (y el exceso de baja calidad), y por cerramiento mental que ocurre a menudo cuando la persona ha escogido un sistema de creencias y lo ha hecho personal, identificándose con él, de tal forma que cree que es cierto a rajatabla, y en consecuencia combate cualquier intento de ponerlo en duda. En el siguiente esquema vemos como se relacionan los acontecimientos y mensajes extermos percibidos con el trasfondo ideológico personal y con el análisis que hace la persona de aquellos hechos.



 De la percepción a la (posible) adquisición de conocimiento
 

Otro artículo en esta línia es Limitaciones de la toma de decisiones racionales en  el que primero se establece qué se entiende por "racional", como se aplica el raciocinio al conocimiento y a las decisiones, para luego explorar las limitaciones de las decisiones racionales para producir conclusiones ciertas, con ejemplos simples que muestran situaciones indecidibles racionalmente, con implicaciones sociales importantes por ejemplo para la rama de la economia racional.

El otro artículo relacionado es Solución altruista para los conflictos grupales, pareja, família, laboral, política..., que propone la actitud inegoísta, no centrada en salir ganando el máximo personalmente o en imponer criterios propios, para tomar decisiones grupales.

En este artículo siguiendo la línia de los mencionados recuperamos la idea del diálogo socrático como medio de discusión encaminada a encontrar verdades lo menos relativas posibles, en contraposición a las discusiones cerradas en torno a posiciones y opiniones personales pero desde una perspectiva distinta.

Discusiones cerradas bajo presión

En la fecha actual de este artículo és notícia la tramitación de la Ley que popularmente se ha llamado “solo sí es sí”, oficialmente "Ley Orgánica de Garantías de la Libertad Sexual". Una ley polémica presentada por el partido Podemos que no ha generado consenso entre los grupos de poder:  los jueces del CGPJ advierten que choca con la Constitución afectando al derecho a la presunción de inocencia, el PSOE propuso una enmienda que buscaba incluir la abolición de la prostitución, pero tuvieron que retirarla al ver que podría terminar provocando un cisma en el Gobierno de coalición con Podemos; la ley se aprovó con el 59% de votos del Congreso a favor. Es notable el hecho de que los enfrentamientos entre los socios de gobierno PSOE y Podemos por esta ley fueron entre sus representantes del movimiento feminista con fuertes discrepancias iedológicas entre ellos.  

El nivel de "argumentación" que se mostró en la tramitación está bien lejos de ser un ejemplo de diálogo encaminado a encontrar propuestas razonablemente acordes con los diferentes grupos implicados, en realidad fue al contrario, la descalificación insultante del que no estaba de acuerdo fue habitual, algun ejemplo: el anteproyecto fue descrito por el poder judicial de "chapuza jurídica", que fue replicado con un contundente "en las excusas técnicas creo que hay mucho machista frustrado" por parte de Podemos o también por "parece que cuando se plantea un avance en los derechos de las mujeres haya quien esté deseando que venga un machote a decir: "Déjame, que yo te explico cómo hay que hacer las cosas". Ese fue el nivel de "debate".

La ley acabó aprobándose por pura presión política (necesidad de salvar el gobierno de coalición y por pactos de partidos) no por un consenso ámplio, deseable. 

Razonamiento ámplio, amable

¿Se podria haber hecho mejor? ¿Mejor en el sentido de mayor consenso, menor presión y cero enfrentamientos verbales descalificatorios? Desde luego que sí, aunque en política de partidos es pedir demasiado pues la oposición se basa en poner presión al gobierno no en ponerle la cosas fáciles. Pero por lo menos se podia haber consensuado bien entre los socios de gobierno y sobre todo con el poder judicial que es el responsable de poner en práctica la teoria enunciada en la nueva ley. Falta una cultura del razonamiento amable con otros puntos de vista. Las personas, 2400 años después de Sócrates, todavia acostumbramos a cerrarnos en banda a nuestras posiciones ideológicas sin escuchar de verdad otras visiones de la realidad. 

¿Razonamiento socrático o razonamiento falaz?

Viene al caso hacer un breve recordatorio del método socrático de esclarecer nuestras opiniones para que sean más sólidas y al mismo tiempo ámplias. Propone analizar las suposiciones que todos tenemos estableciendo un auto-interrogatorio, buscando si tenemos pruebas objetivas o bien si son totalmente suposiciones subjetivas. También a intentar ver nuevas perspectivas sobre el tema. Hacer esto antes de un debate con quien no opinará lo mismo que nosotros nos llevará a estar más abiertos a escuchar y comprender, sobre todo si los demás participantes hacen lo mismo.  El mètodo diametralmente opuesto es usar la falácia para desacreditar la opinión contraria, seria el caso de acusar de "machismo" a los jueces que presentaron un hecho objectivo como es la vulneración del principio jurídico de inocencia, esa es concretamente la falacia ad-hominem que consiste en el ataque personal a quien discrepa, no atacar el argumento que da sino a la persona directamente. Así como el método socrático busca la verdad de los argumentos, la falacia busca ocultar la verdad con falsedades que pueden parecer verdades, pues eso son las falacias.

Desconocimiento disfrazado de conocimiento absoluto

El problema de fondo es el que se ha tratado en los otros artículos de esta serie: que las bases de todo el razonamiento no estan claras, no hay un conocimiento exacto de lo que se está debatiendo, sólo imágenes parciales que cada grupo de presión defiende como si fueran verdades absolutas sin ninguna intención de rectificar su postura acogiendo ni que fuera parcialmente a las otras. Pues acoger es atender, escuchar, comprender motivos del otro; y consensuar es en parte ceder, cuando cada parte actua así es cuando hay diálogo real y puede haber un consenso. Esta forma de razonar, que deberia ser la habitual en todo ciudadadano con la educación obligatoria cursada, ¡es casi inexistente al nivel de los grupos de poder político y judicial!  

Dos ejemplos sobre la ley

Pongamos por ejemplo el punto espinoso entre socios de gobierno: incluir la penalización de la prostitución en la nueva ley. ¿Por qué sólo generó conflicto entre socios? El considerar la prostitución como abuso sexual no generó acuerdo, pues el propio término "abuso sexual" está en revisión constante, ya no significa lo mismo ahora que algunos años atrás; tomando como base un concepto variable, opinable, para proponer leyes, entramos en un debate sin base sólida, y consecuentemente es difícil concluir nada. En realidad la consideración de la prostitución como abuso era una nueva revisión del concepto pero no se trató así. Hubiera habido un debate interesante sobre si la prostitución incluso consentida también es abuso sexual como proponian las feministas socialistas pero no hubo tal debate, hubo desacuerdo cerrado. 

Otro ejemplo espinoso fue el de las llamadas objecciones técnicas jurídicas, tales objecciones nada más y nada menos eran avisar de que la nueva ley violaria la presunción de inocencia al no necesitar el acusador de un delito presentar ninguna prueba al respecto, lo que abre la puerta de par en par a las denuncias falsas o inexactas que pueden conllevar castigos penales injustos. Un tema delicado sin duda que en vez de tratarse como merece se esquivó con acusaciones de "machismo". Encontramos de nuevo conceptos nebulosos: ¿tenemos claro que la presunción de inocencia es un derecho básico o no lo tenemos? ¿Se pretende que la protección brindada por la ley a un colectivo se sitúe por encima de los derechos básicos del resto de colectivos sí o no? Y ahí abrir un debate amable, acogiendo sensibilidades y clarificando conceptos.

Conclusión

Se ha tomado como ejemplo claro de falta de razonamiento constructivo, de diálogo real amable y abieto, de voluntad de entender y consensuar, una ley que en el momento de escribir estas línias estaba de actualidad. Pero este artículo no pretende ser una crítica a tal ley si no al procedimiento habitual que se sigue en la sociedad cuando se trata de hacer cambios de relevancia social, y se aplica a todos los casos con pocas excepciones. Ya va siendo hora d que incorporemos algo de Sócrates a nuestras argumentaciones. 

domingo, 12 de agosto de 2018

Solución altruista para los conflictos grupales, pareja, família, laboral, política...

Introducción

La sociedad se organiza en grupos: familias, equipos de trabajo, comunidades de vecinos, asociaciones y clubs, partidos políticos ... Muchas de las decisiones que se toman en la sociedad son pues decisiones de grupos, y frecuentemente son decisiones difíciles debido a la diversidad de puntos de vista, opiniones e intereses contrapuestos, la cual cosa genera múltiples conflictos a todos los niveles. En este post analizamos la fuente de los conflictos y mostramos un posible camino para minimizarlos.

Decisiones en grupo

En la vida nos encontramos continuamente con situaciones que necesitan ser atendidas, pero no está claro como hacerlo, no son situaciones simples, sino que tienen muchos matices y muchas posibles lineas de actuación; esto es así tanto si la situación es estrictamente personal como si afecta a un grupo de personas, pero lógicamente en este último caso todavía se complica más el asunto, pues hay que añadir a la complejidad de la situación a resolver los diversos puntos de vista e intereses particulares de los miembros del grupo, y es a estas a las que dedicaremos lo que sigue. Los grupos pueden ser desde una pareja, pasando por una familia, hasta grandes grupos que, por imposibilidad física de reunirse todos, delegan las decisiones en representantes: sindicales, portavoces, delegados, políticos electos ...

Entonces, dada una situación conflictiva en grupo, entendiendo por tal aquella que nos llama a tomar decisiones para afrontarla, pero las posibilidades son diversas, y además no hay acuerdo sobre cuál es la más conveniente, se produce un conflicto de intereses (cada cual mira principalmente por sí mismo), o bien un conflicto de pareceres (no hay coincidencia sobre cual es la solución ideal, técnicamente hablando) o bien ambos a la vez. Nos centraremos en los conflictos de intereses grupales, pues los conflictos técnicos se resuelven con simplemente con más conocimiento sobre el tema. 

Estos conflictos grupales de intereses se resuelven en la práctica, a nuestro juicio, de cuatro formas bien distintas:
  1. por la fuerza,
  2. por el consenso centrado en satisfacer lo mejor posible a todos los intereses,
  3. por el sacrificio voluntario de algunos intereses particulares al bien común,
  4. por el sacrificio voluntario de todos los intereses particulares, buscando un consenso centrado.
La propuesta que hacemos es que estas cuatro formas de solución están ordenadas de peor a mejor, siendo la última la única que se puede considerar realmente la solución, y no siendo de hecho una solución en absoluto la primera.

Nivel 1: solucionar un conflicto por la fuerza

Obviamente el más primitivo de todos los medios, heredado directamente de la Naturaleza, pero que sigue usándose habitualmente en las sociedades, con diversos matices. Simplemente se impone la opinión del más fuerte, ignorando las otras voces e intereses. Los regímenes autoritarios están ahí, pero también en democracia se impone muy frecuentemente la opinión de la mayoría sobre las minorías, o se impone una ley impopular usando la fuerza pública; a nivel de grupos más reducidos, se fuerza una negociación laboral presionando con huelgas y piquetes, o se toman decisiones familiares sin dejar opinar a los hijos/as.  Las decisiones tomadas usando la fuerza benefician al que las ha tomado unilateralmente, y pueden ser perjudiciales en diverso grado para los demás, que se verán obligados a acatarlas; por ello, la "solución" tomada no es de hecho ninguna solución al conflicto sino más bien una vía de escape de solucionarlo: 'como es complicado satisfacer a todos los implicados, simplemente no lo hago, y me limito a satisfacer mis necesidades y/o deseos'. Es simple, y sólo se necesita tener la fuerza necesaria para imponerse, ya sea por mayoría de votos o por la violencia física.

Nivel 2:consenso centrado en satisfacer lo mejor posible a todos

En política seria el denominado "centrismo"; se escuchan todas las opiniones y se intenta encontrar una solución que en la medida de lo posible satisfaga parcialmente o totalmente cada una. Esta es una auténtica forma de solucionar conflictos, a diferencia de la forzada, pero presenta el gran problema de la complejidad: a menudo resultará imposible satisfacer lo suficiente a cada grupo de opinión para que la solución realmente merezca el nombre, incluso corremos el riesgo de que  todos los grupos de interés queden insatisfechos. Y es que lo habitual es que sea imposible contentar a todo el mundo pues hay intereses contrapuestos irreconciliables. Hay que destacar también que, en la práctica, a menudo se presenta más de un modo de solución simultáneamente, por ejemplo, aplicar la fuerza, pero como no se tiene la suficiente para resolver el conflicto, usar también el consenso, siendo la fuerza un medio para conseguir forzar el consenso hacia posiciones favorables; este seria el caso de una huelga laboral agresiva, con grave perjuicio de la ciudadanía en general (controladores aéreos, transporte público, recogida pública de residuos ...), usando esta capacidad de dañar como medio para forzar acuerdos favorables a grupos concretos.

Nivel 3:sacrificio voluntario de algunos intereses particulares al bien común

Cuando una persona, o un grupo, se siente parte de un grupo mayor, y pone por delante de su satisfacción personal el bien del conjunto, se puede renunciar al beneficio directo personal a cambio del beneficio indirecto grupal. Es por tanto una forma potente de resolver conflictos de intereses: se logra la satisfacción personal a través del servicio al grupo en conjunto; para que realmente funcione, es necesaria una predisposición genuina, pues si se hace meramente para quedar bien, para parecer desprendido, comprometido con el grupo, inegoísta, etc, pero por dentro queda la sensación de estar perdiendo algo si recibir la compensación que se cree necesaria, a la larga el conflicto resurgirá, pues de hecho nunca se solucionó, sólo se hizo ver que era así. Es pues una solución noble y eficaz, pero exige una autenticidad en la entrega personal por el bien común. Si realmente hay esta autenticidad, no se puede perder, pues cuando se ve a los demás componentes del grupo por los que te has sacrificado gozar  de la solución adoptada, tu también gozas de su gozo. De hecho, hay evidencias científicas de que es una excelente forma de ser feliz, el mirar el bien de la comunidad de forma desprendida de uno mismo, resultando más gozo que el conseguido meramente haciendo lo que te conviene sólo a ti, que es la base del altruismo. 

Nivel 4: sacrificio voluntario de todos los intereses particulares, buscando un consenso

Llegamos a la mejor forma de solucionar conflictos, en la que todos los miembros del grupo asumen la actitud altruista que hemos visto en el párrafo anterior: nadie quiere "salirse con a suya", sino que todos quieren por encima de todo el beneficio del grupo. Al ser una actitud compartida, se vuelve a hacer necesario el consenso, para encontrar los puntos y grados exactos de sacrificio de cada individuo para le bien común. Al obrar así, no sólo se vive el gozo de ver de como tus decisiones mejoran la vida de los demás, sino que también ves como los demás quieren lo mejor para ti, de forma que se gana por partida doble, independientemente de la solución pactada. Claro está que estamos hablando sólo de la parte emocional, es perfectamente posible pactar una solución muy bien consensuada pero que técnicamente no sea buena, en cuyo caso se habrá de ajustar. 

Ser altruista no anula al individuo

Conviene diferenciar muy bien la actitud altruista respecto a la toma de decisiones en grupo del anularse uno mismo como individuo autónomo y entregarse a un grupo; la primera se refiere a renunciar a un bienestar personal en aras de un bienestar grupal, la segunda se refiere a renunciar a pensar por uno mismo y aceptar la ideología del grupo, que normalmente tendrá un líder ideológico. No tiene nada que ver una cosa con la otra: el altruista sigue siendo un individuo que piensa por su cuenta, y conscientemente decide ser altruista en relación a ciertos temas grupales, por que sabe que en realidad todos salen ganando, pero en todo momento mantiene su autonomía y libertad. La entrega de la voluntad personal a un grupo en cambio supone una merma de libertad, que aunque es voluntaria, no deja de ser lo que es.

El papel de la educación

Las mejores soluciones a los conflictos grupales exigen, como hemos visto, una predisposición a buscar el bien común antes que el personal, esto es, una actitud altruista. Esta actitud "no viene de serie" en las personas, más bien al contrario, nuestra naturaleza básica animal, orientada a la supervivencia, se activa fácilmente en frente de situaciones en dónde se ven posibles pérdidas personales, y nos ponemos en modo defensivo de nuestros intereses, en mayor o menor grado, dicho de otro modo, pasamos al nivel 1 de "solución de conflictos", el de la violencia, que puede ser de baja intensidad, implícita, pero no deja de ser un querer imponernos por nuestro beneficio personal. Es pues una actitud que se ha de adquirir, que se puede adquirir a través de una educación en los valores de la pertenencia a grupos, a familias o a la sociedad en conjunto. Pero la educación sigue siendo mayoritariamente individualista y competitiva: desde prácticamente antes de la pubertad la persona se enfrenta sola a un currículum de contenidos que ha de superar vía exámenes individuales, de los que obtiene una calificación numérica con la cual se le compara con los demás, para ver si está por encima o por debajo de la media, y si cumple con los requisitos mínimos. Claramente esta educación es muy buena para llenar el intelecto de contenidos, pero mala para educar la actitud de colaboración y el espíritu de equipo, y pésima para fomentar el altruismo de mirar por el grupo en conjunto antes que, o al menos simultáneamente, que por ti mismo.  Hay actualmente (2018) un movimiento de renovación pedagógica en este sentido que impulsa el trabajo en equipo, y por ello es posible que avancemos algo en este sentido.

La política consensúa poco

La política tal como se está haciendo en los países democráticos avanzados todavía se mueve entre los niveles 1 y 2 de solucionar conflictos grupales, y es normal que sea así, dada la gran complejidad que tienen los conflictos de intereses de una sociedad en conjunto, e incluso los conflictos internos de los propios partidos políticos. Todo ello es reflejo de la sociedad, que como hemos comentado, ha recibido una educación competitiva, y por tanto todo lo plantea en términos de lucha: de clases, de partidos, de ideologías, etc. Así, en los Parlamentos, a menudo más que parlamentar lo que se hace realmente es atacar al "oponente" político, o sea usar la violencia verbal en la forma de discurso de critica destructiva hacia el oponente. En el nivel actual en que se desarrollan nuestros representantes políticos, como mucho si hay suerte se trabaja al nivel 2 de intento de consenso, pero siempre teniendo en cuenta las respectivas posiciones de fuerza que dan los votos de cada partido y las coaliciones. 

Hacia una sociedad más feliz

Tenemos pues delante de nosotros un futuro prometedor, no sabemos de cuanto tiempo estamos hablando, si será en la próxima generación o faltan unas cuantas, pero la actitud altruista, por ser la más óptima en cuanto a resultados, sin duda tarde o temprano prevalecerá, y ayudará a que la sociedad sea más solidaria y en definitiva feliz.

Programas, mente y libre albedrío

La mente humana es un programa, o sea, sigue una colección de instrucciones aprendidas. Es algo que ya intuia hace muchos años, pero hoy mie...