Mostrando entradas con la etiqueta simetria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta simetria. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de diciembre de 2011

La "partícula de Dios" al descubierto

1:3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
Génesis

Túnel del acelerador del CERN
El martes 13/12/2011 científicos del CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear) anunciaron que, con una probabilidad del 99%, habían descubierto la partícula de Higgs, que viene a ser la pieza que faltaba en el rompecabezas del modelo de partículas  de la Física atómica: es la partícula más buscada de la historia, y en su búsqueda se han utilizado ingentes recursos económicos y humanos. Incluso en ciertos artículos y libros de divulgación se la ha denominado la "partícula de Dios". ¿Pero por qué es tan importante? Intentaremos explicarlo para el público no especializado; para ello tendremos que hacer una excursión por el campo... de la Física de partículas.

Materia y Energía
El Universo se compone en última instancia de materia y de energía, y además una se puede convertir en la otra, hecho que expresa elegantemente la más famosa ecuación de Einstein, E = mc² . Durante el siglo XX los modelos físicos y los experimentos, complementándose entre sí, fueron revelando la estructura de la materia a muy pequeña escala, buscando sus elementos constituyentes primordiales: las partículas fundamentales; así, pasamos del átomo al núcleo del átomo, del núcleo a las partículas nucleares, las cuales mediante aceleradores de partículas se "rompieron" (más técnicamente diremos que se desintegraron) en otras partículas... 

A mediados del siglo XX este proceso de romper las partículas sub-atómicas con aceleradores cada vez más potentes llevó durante un tiempo a un cierto caos, pues parecía que el descubrimiento de nuevas partículas no tenía ningún final, y cada vez teníamos más preguntas sin respuesta. Las leyes físicas conocidas no bastaban para explicar las observaciones, y los físicos tuvieron que idear nuevas propiedades y leyes: conservación del número bariónico, de número leptónico y muónico, de la "extrañeza" (sí, es correcto, inventaron una propiedad llamada extrañeza), etc. De todas estas novedades se consiguió definir un esquema de clasificación de las partículas y de sus interacciones que se ha denominado el modelo estándar,  que veremos dentro de un momento. Antes, necesitamos ver el concepto de campo cuántico.

Campos de fuerzas cuánticos y partículas fundamentales
Campo de fuerzas entre dos  cargas
En Física un campo  representa una magnitud física (una temperatura, una velocidad, etc.) distribuida en el espacio y en el tiempo. Por ejemplo la distribución de velocidades en un fluido en movimiento circulando por una tubería se describe como un campo de velocidades: a cada punto del fluido se le asigna un vector velocidad en ese punto, indicando su dirección y magnitud en cada instante; el conjunto de tales vectores en el espacio es un campo. En el caso de campos de fuerzas, en cada punto del espacio tendremos un vector que nos informa de la fuerza (en dirección y magnitud). De esta forma se describe por ejemplo el campo electromagnético (con las ecuaciones de Maxwell): dada una carga eléctrica situada en un punto del  campo, la magnitud de ese campo nos permite calcular la fuerza eléctrica que ejercerá sobre la carga. Este concepto de campo estaba bien establecido en la Física del siglo XIX. 

Los campos clásicos son continuos: las magnitudes pueden tomar cualquier valor numérico compatible con las leyes del campo. Así, en el campo eléctrico clásico, podemos considerar valores de fuerzas entre cero y infinito, sin restricciones. A principios del siglo XX se inicia la revolución cuántica: la teoría cuántica establece que las magnitudes físicas están "discretizadas", en el sentido de que sólo pueden tomar valores no continuos. Un ejemplo sencillo de esta cuantización es la de la carga eléctrica: siendo la carga del electrón e la carga fundamental, se sigue que cualquier carga macroscópica  Q deberá ser una acumulación de un número entero de cargas elementales e, y su valor total será un múltiplo entero de esa carga fundamental: Q = n·e . Por tanto no todos los valores numéricos de Q serán factibles. 

Esta cuantización afecta al concepto de campo de forma profunda; una consecuencia de ello es que a cada campo físico se le puede hacer corresponder una partícula específica para ese campo. Por ejemplo, en el campo electromagnético tal partícula es el fotón. Intuitivamente esto puede verse haciendo el siguiente experimento mental: si tenemos un foco de luz (que es un tipo de campo electromagnético) que incide sobre una pantalla, de forma que vamos disminuyendo paulatinamente su intensidad, la teoría clásica permite que esa aproximación al valor cero sea tan lenta como queramos, pero la teoría cuántica predice que llegaremos a un punto en el cual sólo se emitirán fotones separados entre sí por ciertos intervalos de tiempo, de forma que veremos en la pantalla los destellos conforme van llegando, y a partir de ahí disminuir la intensidad del foco es simplemente ampliar el tiempo de llegada de cada fotón. Tenemos pues que los campos cuánticos tienen partículas asociadas, que se corresponden con sus magnitudes fundamentales.

El Modelo Estándar
Electrones intercambiando un fotón
Veamos: por un lado tenemos las partículas que componen la materia, electrones, protones, etc., y por otro las partículas asociadas a los campos cuánticos. Estas últimas se conocen con el nombre de partículas portadoras de fuerzas, o mediadoras de fuerzas o de intercambio, debido a que son los agentes que permiten, a nivel cuántico (es decir, a niveles extremadamente minúsculos como los que se encuentran en los niveles atómicos), que las partículas que componen la materia interaccionen con los campos. Así, cuando una partícula cargada interacciona con un campo electromagnético, según el modelo estándar lo que realmente hace es emitir y absorber fotones del campo, como muestra el diagrama de Feynmann de la figura. Podemos imaginarlo como cuando dos jugadores de básquet se pasan la pelota: hay unas fuerzas ahí en acción (la de lanzar y la de recoger) y la pelota actúa como "partícula" de intercambio de fuerzas.


El modelo estándar ha clasificado en familias las diferentes partículas de materia y mediadoras, y ha estudiado sus interacciones y transformaciones.  en particular, las partículas de materia se denominan fermiones y las de intercambio bosones. Recordemos que materia y energía, en último término, son intercambiables, de modo que es posible generar partículas mediadoras a partir de partículas de materia, y viceversa. Como ejemplo, tenemos la desintegración espontánea de un pión  π en un muón  µ y posteriormente en un electrón e:

 π =>  µ => e

 El electrón és una partícula constituyente de la materia (un fermión) mientras que el pión és una partícula de intercambio (un bosón) asociada al campo cuántico de las fuerzas nucleares que estabilizan al núcleo atómico y evitan que se rompa debido a la repulsión mutua de sus protones; fué predicho en 1935 por el físico japonés Yukawa y confirmada su existencia en 1947. Estas transformaciones son las que se estudian en los aceleradores de partículas.

El modelo también establece una clasificación de las fuerzas de interacción de la naturaleza: gravitatoria, electromagnética, nuclear débil y nuclear fuerte.

Este modelo de partículas de materia y de fuerzas ha tenido un éxito casi total en la explicación de la constitución de todo los que nos rodea; pero queda una laguna importante por llenar, y aquí es donde entra la teoría de Higgs.

Campo y partícula de Higgs
Un hecho que intrigó desde el primer momento a los investigadores es: ¿porqué hay bosones sin masa (el fotón) y bosones masivos mucho más pesados que las partículas de materia? Por ejemplo, el pión es el bosón más ligero de todos, y tiene 273 veces la masa del electrón. Otros bosones relacionados con el campo nuclear, como los bosones W, tienen masas superiores al átomo de hierro. ¿Porqué son tan masivas estas partículas portadoras de fuerzas?

El físico escocés Higgs propuso una explicación elegante: quizá la masa, como magnitud física, también tiene su campo cuántico asociado, de forma que la masa de las partículas realmente se forma por la interacción de dichas partículas con el campo de Higgs. Es lo mismo que expusimos en el ejemplo de la carga interaccionando con un campo electromagnético, con el cual intercambia fotones: ahora la carga sería un bosón, el campo sería el campo de Higgs y el fotón, la partícula de Higgs, que será también un bosón, por ser de intercambio. De este modo, el fotón no interacciona con el campo de Higgs y por tanto no tiene masa, mientras que los otros bosones sí lo hacen.

Decir de pasada, sin entrar en detalles técnicos, que aquí también participa el muy interesante concepto de simetría; de hecho en el marco teórico las clasificaciones de partículas usan la teoría matemática de grupos de simetría. Alguna cosa he escrito anteriormente en este blog sobre la simetría en Física, y remito al lector interesado en los detalles al artículo La simetría en Matemáticas y Física. Consideraciones de este tipo permiten predecir la masa esperada de la partícula de Higgs, así como otras propiedades. También explican porque el fotón no interacciona con el campo de Higgs mientras que los otros bosones sí lo hacen.

Si se descubre el Higgs, como le llaman los físicos, toda la teoría encajará, no quedaran piezas sueltas (bien, algún detalle sí, pero sólo detalles) y el modelo estándar quedará totalmente establecido. Por el contrario si no se encuentra tal partícula, será señal de que algo falla en toda la teoría, y habrá que revisar todo lo realizado en los últimos cincuenta años.

Consideraciones y conclusiones
No debemos confundir el Higgs con el gravitón, partícula no descubierta que se supone sería el cuanto de intercambio del campo gravitatorio. El campo de Higgs  explica la masa de las partículas, mientras que el campo gravitatorio explica las fuerzas gravitatorias entre objetos con masa.

“El modelo estándar y nuestra imagen de cómo Dios hizo el universo depende de encontrar el bosón de Higgs”, comentó el premio Nobel Leon Lederman. De esta afirmación surgió el sobrenombre de "partícula de Dios". También he leído algunas opiniones al respecto afirmando que este nuevo descubrimiento vuelve a demostrar que no necesitamos la existencia de Dios para explicar el Universo, pues el modelo estándar completo ya lo hace. En mi opinión un mayor conocimiento del funcionamiento del Universo ni afirma ni niega nada sobre un creador.

El campo de Higgs tiene también relación directa con la teoría de la creación del Universo, el "big-bang"; se cree que en los primeros instantes había algo así como un 1% más de materia que de antimateria, lo que permitió que en  a posterior evolución del Universo la materia predominara sobre la antimateria. Podemos estar agradecidos por ello, ya que materia y antimateria se aniquilan mutuamente en una explosión de energía: si quedaran restos de antimateria serían tan peligrosos como bombas atómicas ambulantes. La explicación de ese 1% de desequilibrio depende de la existencia del campo de Higgs.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Elegante = verdadero


Frecuentemente los matemáticos y los físicos se guían por su intuición al enunciar y probar teorías; dicha intuición suele tener en cuenta propiedades aparentemente "inmateriales" como la elegancia y la belleza. ¿Por qué? 

Elegancia y belleza matemática
Platón afirmaba que la belleza debía de estar al servicio del conocimiento y del bien. Hoy en día los matemáticos y los físicos afirman que la “elegancia” de una teoría puede proporcionarles un indicio de su exactitud. Entendemos por elegancia el atributo de ser excepcionalmente eficaz y sencillo a la vez.
A este respecto recuerdo mi primer día de clase de la asignatura de Electromagnetismo en segundo de carrera (ya hace un montón de años), cuando el catedrático escribió las ecuaciones de Maxwell en la pizarra,


 
y acto seguido dijo “estas ecuaciones explican todos los fenómenos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos, las ondas de radio, la luz, la radiación, todo. En el resto del curso nos dedicaremos exclusivamente a estudiar sus implicaciones”. Me impresionó tanta información de tanta importancia condensada en tan poco espacio y, además, expresada de una forma que permite hacer deducciones prácticas. A mi modo de ver, estas impresiones coinciden bastante con la definición de elegancia dada arriba: eficaz y simple. Además, presentan una evidente simetría, una alternancia entre los campos E y B.

Otra ecuación con numerosos adeptos en cuanto a su elegancia es la identidad de Euler,

que reúne en forma muy breve y simple, de forma sorprendente, a cinco valores importantes de las matemáticas, el número pi, el número de Euler, el número imaginario i, la unidad y el cero.


La percepción de la "belleza" a menudo implica la interpretación de alguna ecuación o ley de la naturaleza que produce sentimientos de atracción y bienestar emocional. En la mentes de los matemáticos, esta percepción parece estar relacionada con la elegancia: su eficacia y su modo directo de expresar una verdad universal.

Veamos a continuación dos corrientes de pensamiento acerca del  origen de la sensación de belleza y elegancia en las teorías científicas, particularmente en las matemáticas y la física: la platónica y la enunciada por las ciencias cognitivas.


Los platónicos
Sostienen que las verdades matemáticas son necesariamente existentes de forma independiente de la mente humana, lo que hacen los matemáticos es descubrir verdades que ya estaban ahí, independientemente de si hay o no alguien para hacerlo. La intuición matemática sería una "inspiración" que nos conecta con esa realidad pre-existente. No me extenderé más sobre esta corriente de opinión pues ya lo hice en otro artículo reciente: los fundamentos de la matemática, !no están fundamentados!,  al cual me remito. 

Sí añadiré que muchos matemáticos son platónicos incluso sin ser conscientes de ello: basta con fijarse en cuantos de ellos al hablar se expresan en términos de "descubrimientos". Por ejemplo, la identidad de Euler, ¿fue descubierta?  Responder sí implica aceptar que ya existía de antemano, pero era desconocida hasta que Euler la descubrió, y eso es platonismo matemático. Un buen artículo al respecto es Las verdades matemáticas, ¿se inventan o se descubren?, en el blog PsicoGeek.

Belleza y verdad en las ciencias cognitivas

En el otro extremo de opinión, por así decirlo, se sitúa la neurología, que busca explicaciones fisiológicas a todos los aspectos de la mente, incluso a aquellos más "espirituales" como la percepción de la belleza y de la verdad.

Investigadores de la Universidad de Michigan publicaron, en el 2004, una teoría de la sensación estética: afirma que nos parecen más bellas las obras de arte o piezas musicales cuando son fáciles de percibir. Posteriormente investigadores de la Universidad de Basilea mostraron que cuando el procesamiento mental de una afirmación es inesperadamente sencillo se incrementa la sensación de que dicha afirmación debe de ser cierta.
En la Universidad de Bergen han aplicado esta teoría a la intuición matemática, presentando problemas de aritmética simples a estudiantes de matemáticas en la forma de patrones de puntos, algunos expresaban verdades y otros falsedades:


Para cada suma de puntos sólo tenían dos segundos, así que no podían contar. Como resultado, las ecuaciones con simetría en los puntos (la suma superior de la figura) se consideraban con más frecuencia correctas aún siendo falsas. En el ejemplo, la igualdad simétrica es falsa, y la asimétrica verdadera. 

Según estos investigadores estos experimentos aportan indicios de la relación  entre elegancia y verdad matemática en la mente. El cerebro cuando ha de tomar decisiones prefiere aquellas alternativas que puede comprender con más facilidad, que también es aquella en la que las diferentes partes parecen encajar mejor. Esto proporciona sensaciones positivas: se experimenta la belleza como resultado de la facilidad de percepción.

Conclusiones
Parece fundamentada la afirmación de que la simetría está relacionada con la facilidad de percepción y comprensión, y a su vez con el sentimiento de elegancia, de forma que puede tener un papel en la intuición matemática. Aunque también es cierto que los teoremas científicos son mucho más complicados que los simples patrones de puntos usados por los investigadores, de forma que hay que afinar mucho más los experimentos. Por otra parte, la pregunta "¿el número pi fue descubierto o fue inventado?" sigue sin tener una respuesta última. De momento deberán de seguir coexistiendo platónicos y no-platónicos. 

Bibliografía
  • Mente y cerebro, Investigación y Ciencia, nº 42/2010



domingo, 25 de septiembre de 2011

La simetria en Matemáticas y en Física


Simetrías
En la vida cotidiana llamamos simétricos a los objetos que son idénticos a ambos lados, izquierda y derecha; así, el cuerpo humano es simétrico: tanto a la izquierda como a la derecha tenemos brazos y piernas. Si trazamos un eje imaginario que pase por el centro de la cabeza, a ambos lados del eje somos aproximadamente iguales. Las palabras palíndromas tienen la misma lectura de izquierda a derecha y por tanto también son simétricas; "Dábale arroz a la zorra el abad" es el más conocido.
En matemáticas definimos la simetría como la invariáncia frente a una transformación; las transformaciones de los ejemplos anteriores consisten en realizar un giro de 180 grados en torno al eje de simetría: són las simetrías izquierda-derecha. Hay muchas más simetrías; por ejemplo si pensamos en el cuadrado de vértices ABCD en el plano eucĺídeo, vemos que los giros alrededor de cualquiera de los cuatro ejes ac, db, AC, BD lo dejan invariante. Fijándonos bien, veremos que, además, hay otros cuatro giros en torno al centro del cuadrado que también son invariantes, correspondiendo a los ángulos de giro 90, 180, 270 y 360 grados. En total tenemos pues 4 + 4 = 8 transformaciones de invariancia para el rectángulo.

Clasificando simetrías
Pasando de las descripciones anteriores a la generalización, decimos que una simetría es un conjunto de giros g y simetrías axiales s: {g1, g2,..., gn, s1, s2, ..., sm}. Así, el cuadrado pertenece a la simetría {g1, g2, g3, g4, s1, s2, s3, s4}. De hecho el giro g4 de 360 grados es especial porque deja a los vértices en la posición original, así que le damos un papel distinto: es el giro “neutro”, denominado g0.
Fijémonos además que las transformaciones se pueden concatenar, dando lugar a otras transformaciones; por ejemplo podemos aplicar una simetría axial de 180 grados respecto al eje ac seguido de un giro de 90 grados respecto al centro. Si partimos de la posición ABCD, pasaremos a la posición BADC y acabaremos en CBAD. Simbolicemos la concatenación de transformaciones con el símbolo “●”, de forma que nuestro ejemplo se escribiría g1● s2 (en este orden: primero escribimos la última transformación). 
Se plantea una pregunta: ¿la transformación g1● s2 equivale a alguna de las transformaciones “elementales” {g1, g2, g3, g0, s1, s2, s3, s4}? Pues sí: equivale a la simetría axial en torno al eje BD, que denominamos s4. Escribiremos g1● s2 = s4. Siempre tendremos que la concatenación de transformaciones producirá otra transformación elemental. 
En tres dimensiones se incrementan el número de posibles transformaciones de simetría. Por ejemplo, para un cubo tenemos tres giros por los ejes que pasan por los centros de las caras, cuatro giros alrededor de los ejes que pasan por los vértices, y seis giros alrededor de los ejes que pasan por los puntos medios de las aristas; un total de 24 rotaciones.
Pasemos a otras figuras más complejas. ¿Cuantos transformaciones tendrá el octaedro? Resultan ser las mismas que las del cubo; esta coincidencia se da en muchas otras figuras, como el dodecaedro y el icosaedro (120 transformaciones) y nos da una indicación de la utilidad de estudiar las transformaciones de simetría en sí mismas, independientemente de las figuras. Por otro lado, también pueden haber simetrías en los poliedros irregulares, y en dimensiones mayores. Para sistematizar la clasificación de simetrías de cualquier objeto en cualquier dimensión los matemáticos utilizan la teoría de grupos.

Programas, mente y libre albedrío

La mente humana es un programa, o sea, sigue una colección de instrucciones aprendidas. Es algo que ya intuia hace muchos años, pero hoy mie...